Opiniones y Comentarios

Julio Ricardo Blanchet Cruz

diariolibertad@nullgmail.com

  • “El arrepentimiento de un hipócrita, es de por sí una hipocresía”

 

La renuncia que en maza todos los obi$po$ chilenos le presentaron al papa Francisco, en la que “piden perdón por el dolor causado a las víctimas, al papa mismo, al pueblo de dios y al País por los graves errores y omisiones que cometieron”, tiene varias connotaciones…

Unos ven en ello el reconocimiento -tardío, bastante tardío- de los delitos que de siempre han cometido y solapado.  Para nadie es un secreto que en los seminarios, en las sacristías y en los conventos se cometen todo tipo de perversiones, de las que la pederastia es casi el favorito…

Pero no es nada nuevo, Francisco della Rovere (1414 – 1484) conocido como el papa Sixto IV, que si bien impulsó al arte, pues se construyó la Capilla que “modesta y humildemente” en su honor ¿? es llamada Sixtina…

También toleraba la barbarie de la Inquisición; y autorizó los burdeles en Roma pues como gigoló, les cobraba a las prostitutas, ya que aportaban mucho dinero a las arcas.  Les cobraba a los sacerdotes por tener amantes; y fue el primero que les concedió indulgencia a los muertos…

De tal suerte que si los familiares pagaban por los pecados de los difuntos, éstos podían salir del infierno o del purgatorio, según fuera la cuota; y no les exigía nada a los donantes: ni oraciones, ni fe, ni piedad, ni arrepentimiento.  Solo dinero…

Pero eso no fue todo.  El individuo, que llegó al trono de san Pedro comprando votos -y no era del PRI- “Aunque Usted no lo crea”, practicó el nepotismo como nadie lo ha hecho…

Más de 25 de sus parientes ocuparon cargo de alta responsabilidad.  Entre ellos nombró a ocho cardenales.  Tres de ellos eran sus “sobrinos”; pero tuvo preferencia por Giuliano Della Rovere (1443 – 1513) a quien posteriormente hizo papa y fue conocido como Julio II; quien siguiendo su ejemplo también tuvo hijos de diferentes mujeres…

Y eso de que eran sus “sobrinos” era en sentido figurativo, pues era vox pópuli que su consentido era Pietro Riaro (1445 – 1474) al que había engendrado con su propia hermana Bianca; y que los jóvenes cardenales eran sus mancebos…

Se mandó hacer una tumba en bronce tan impresionante que tardaron nueve años en terminarla.  Construyó el Puente Sixtino; e intentó legalizar la sodomía.  Pero la muerte lo sorprendió en el intento…

Sin embargo, se cuenta que ya en el lecho de muerte, los médicos le aconsejaron que para curar sus males tomara leche materna; a lo que él respondió que le sentaría mejor el “jugo de jóvenes muchachos”…

Por lo que no debe de extrañar a nadie que en la actualidad, tras la bella columnata de Gian Lorenzo Bernini (1598 – 1680) impunemente se continúen llevando a cabo los actos de pederastia de los que ahora se arrepienten…

Lo mejor del caso, es que a pesar de que los obi$pos chilenos presentaron su renuncia después de que el papa argentino los mandara llamar urgentemente al Vaticano, donde les entregó un documento con duras críticas a los líderes de la igle$ia de su País, en el que los acusó de graves errores y omisiones en los casos de abusos sexuales…

El pontífice argentino aún no ha respondido si acepta las renuncias o no la acepta; pero ellos ya dijeron que van a seguir ejerciendo -esperando que se refieran a su actividad “pastoral”; no vaya siendo que se refieran a sus degeneres-…

Pero esto hace evidente que la podredumbre del Vaticano es ya del dominio público y que por eso, aunado a su falsa humildad y pobreza, han hecho que la gente abandone esas creencias, de por sí absurdas…

Por todo esto, cabe recordar las palabras del gran crítico literario de origen irlandés William Hazlitt (1778 – 1830) quien dijo: “El único vicio que no puede perdonarse es la hipocresía.  El arrepentimiento de un hipócrita, es de por sí una hipocresía”.

 

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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