“No hay mejor indio que el indio muerto”, reza drástico refrán; “para recibir el halago de todos tienes que morirte”, dice tétricamente otro; así acontece con Margarita Zavala a quien hasta Ricardo Anaya ahora le echa flores. En realidad, Margarita Zavala es una mujer que se ha ganado a pulso el reconocimiento generalizado de quienes la conocen y observan su manera de conducirse en la brega política. No muchas féminas concitan la unanimidad a su favor como la ex candidata independiente que ha puesto en un duro brete al INE por la impresión de las boletas electorales con una candidata que ya no es pero señala el rumbo subsecuente de la campaña. Ahora los estrategas electorales piensan en la siguiente jugada del ajedrez electoral, pues la renuncia de Margarita incide en la posición de las piezas en juego, pues cuando se sacrifica una pieza de valor es para obtener ventaja.