Nuevamente, brilla por su ausencia la sensibilidad de Yunes Linares. En un contexto gravísimo de feminicidios, trata de personas y desapariciones continuas en el Estado de Veracruz, el Gobernador de Veracruz se negó a dar, tan siquiera, palabras de apoyo y señales de empatía para la familia de Karen Nataly, la joven desaparecida en Xalapa que, presuntamente, apareció muerta bajo un puente la mañana de este martes. En un alarde de soberbia y frialdad, Yunes Linares optó por alimentar la baratísima gresca que mantiene con el alcalde de Xalapa, Hipólito Rodríguez, sobre el asunto de la instalación de videovigilancia.

La indiferencia que muestra la administración de Miguel Ángel Yunes Linares respecto a los asuntos de origen de la violencia, deja mucho que desear; los especialistas no se cansan de señalar que medidas como  la instalación de cámaras puede muchísimo menos a largo plazo que el fomento a la paz mediante la educación, la cultura, y demás generadores de una mejor calidad de vida.

La descalificación de los crímenes con agravante de género, no son muy distintos de la reacción que mostró Javier Duarte cuando la madre de una desaparecida le pidió ayuda y el ahora preso se limitó a reír sardónicamente.

Es una pena que el Gobernador de Veracruz no sea capaz de ponerse en los zapatos de los y las ciudadanas a las que se dice gobernar.