Mientras parte de la cúpula empresarial se encrespa contra AMLO por tildarlos de corruptos, desde la más alta esfera del poder político se escucha un determinante “con Anaya no”, es decir nada de declinaciones y menos a favor del candidato del PAN. Así las cosas se acudió a una cirugía mayor en el PRI, un remedio tardío pero en estos casos de lo perdido lo que aparezca es bueno. Sin embargo, en caso de no implementar estrategias adicionales, incluida la anexión panista, con votación dividida será difícil remontar la enorme ola pro AMLO impulsada por el enojo social.