Para la generación sexagenaria y la septuagenaria parecerá bastante extraño que una visita presidencial no alcance los niveles de interés que antaño suscitaba en las esferas políticas la presencia del presidente en la entidad y levantaba especulaciones de toda índole, pero debemos convenirlo como otro de los signos de un México que levanta nostalgias a quienes lo vivimos y apenas curiosidad a las nuevas generaciones. Para estas, la visita presidencial pasa como una visita de rutina, “de entrega de obras e inspeccionar otras”, se dice. Sin embargo, esta es época electoral, se está jugando el destino de México y de Veracruz, elegiremos nuevo presidente y nuevo gobernador, luego entonces el evento no escapa de la especulación porque ambos van de salida y a los dos interesa y afectará el resultado electoral, por lo cual se antoja difícil que no aborden el tema. ¿PRI o PAN? Esa es la cuestión.