En México fuimos testigos del movimiento sindical encabezado por Francisco Hernández Juárez en la década de los años setenta del siglo pasado con el propósito de derribar el cacicazgo sindical, triunfó Hernández Juárez y desde entonces está al frente de ese sindicato; no es el único en México: Rodríguez Alcaine en el sindicato de electricistas; Esther Gordillo en el de maestros; Jesús Yurén al frente de los trabajadores del Distrito Federal, afiliados a la CTM; Venus Rey, de los Músicos, y el paradigma de la permanencia en un liderazgo Fidel Velázquez, al frente de la CTM, lo la muerte lo pudo destituir. Largo exordio para explicar por qué no nos extraña que el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, siga al frente del gobierno después de haber enarbolado la insurgencia contra la dictadura somocista en Nicaragua, y ahora está convertido en un dictador revestido de demócrata junto con su clan familiar. Aunque ya empieza a sentir que la lumbre le está llegando a los aparejos, cual debe de ser.