La hora de los cambios de dirigente en el PRI nacional estuvo desfasada respecto de su realidad pues el relevo debió haberse hecho muchísimo antes. La reflexión es a toro pasado pero nada ociosa porque evidencia la crisis priista que involucra a su candidato a la presidencia de la república, quien carga con culpas ajenas; a pesar de ese enorme fardo a cuestas, en el PRI desatendieron sus circunstancias en tiempo y forma. En esa medida olvidaron las enseñanzas de la historia pues para reavivar el impulso priista se requiere de  un líder no un simple dirigente, si atinaron con Juárez Cisneros pronto lo sabremos, pero el cambio era necesario, porque un simple dirigente solo empuja mientras que el líder jala. El líder arrastra y convence, el dirigente se rige por el librito; aquel señala rumbos, este espera consignas. ¿En Veracruz Américo es dirigente o líder?