Desde su instalación por el IFE en 1994 como herramienta democrática el formato de los debates ha venido perfeccionándose y adecuándose a las circunstancias del país, el de anoche representa un enorme salto respecto de lo que era nuestra insípida e incipiente democracia. Debe aplaudirse al Instituto Nacional Electoral por lo bien organizado del segundo debate y por la interlocución ciudadana a que dio lugar en un formato más evolucionado, la conducción fue casi perfecta. En cuanto a los participantes, ellos están en lo suyo, no es posible pedir más porque son nuestro reflejo, por eso nos miramos en el espejo cuando escuchamos el “eres un mentiroso”, “son corruptos”, “riquin, canalla”, “no sabes de lo que hablas”, etc. Sobre quién ganó es irrelevante, porque las encuestas lo publicarán y cada quien las interpreta a su modo, les da el sí o las rechaza según la filia de que se trate.