Qué triste y lamentable ver los dimes y diretes entre el Gobernador del cambio y el Alcalde xalapeño. Uno queriendo imponer la instalación de las cámaras de video vigilancia y el otro cancelando las mismas porque no le pidieron los permisos correspondientes al Ayuntamiento.

El autoritarismo contra la aplicación de la ley. Uno con el chantaje de que si no lo dejan se lleva las cámaras para otro lado y el otro resistiendo.

Que alguien les diga que Veracruz es de los veracruzanos y Xalapa de los xalapeños.

¡Cosas que se ven!