La señora Gina Domínguez, ex coordinadora de Comunicación Social con Javier Duarte, no logró convencer al juez de su causa para permitirle seguir en arraigo domiciliario el juicio en su contra; no le satisficieron a la jueza de control, Mónica Segovia, los argumentos de la defensa y dictó ampliar la prisión preventiva a pesar de las garantías ofrecidas de contratar los servicios de una empresa de monitoreo personal, cuyo costo por cierto no es cualquier baba de perico. Pero por alguna razón sujeta a debate en ese juicio la señora tiene capacidad de pago, más de lo que un sueldo de dorada medianía le pudiera haber permitido si no se hubiera ido como el jibarito.