Dialogando

Por: Abel Domínguez Camacho

El pasado viernes 18 de mayo, se llevó a cabo el primer debate entre los candidatos a gobernar Veracruz, a sabiendas de los que nos esperaba, casi contra mi voluntad miré y escuché con atención dicho evento; todos escuchamos lo mismo y sin embargo, cada candidato, seguidor-defensor y varios opinadores, se manifestaron con expresiones contrarias a lo que allí sucedió. Estamos en un mundo de locos y tontos, en apariencia explicable por la contienda electoral, pero no así desde la perspectiva de la racionalidad.

Es lamentable que tanto derroche de recursos para la organización de eventos de esta naturaleza, necesarios para el ejercicio democrático, se desaprovechen como sucedió en el primer debate presidencial y en  este debate de los candidatos a gobernador de Veracruz. En el debate organizado en Boca del Río, con más-menos enjundia escuchamos a dos candidatos esforzados y concentrados en la descalificación, uno de ellos sin nada que hacer allí y otro, colgado de la imagen y tendencia de su líder, sin propuestas concretas y con una retórica ya conocida, que pone énfasis en el culto a la personalidad.

Los otros dos candidatos, de mismo apellido paterno, se apegaron a las exigencias del formato haciendo planteamientos concretos y contestando las preguntas de los moderadores; el azul-amarillo se defendió, iba preparado para ello, de ciertos ataques ya esperados y allí perdió puntos, si es posible computar. Por su parte el rojo-verde, guardó la compostura intentando exponer el qué, el cómo y el con qué, sin embargo, sigue sin conectar, como dice Spota “hace falta que sus palabras se vean, se huelan, se les sienta el peso…”  

Y como en cada evento de esta naturaleza empieza a surgir la pregunta ¿quién ganó? Como yo veo la cosa, en tanto no se identifiquen los indicadores que permitan ponderar estos eventos, no podremos y no debemos aventurar respecto a quién ganó; insisto como ya lo he dicho en otras entregas, gana Santos porque anotó 2 goles, uno más que el Toluca, en su ida eliminatoria.

Este domingo 20 de mayo se llevó a cabo, en la Universidad de Baja California, en la ciudad de Tijuana, el segundo debate presidencial, con los temas Comercio Exterior, Inversión y Migración. En la entrega previa adelanté que, desde mi punto de vista, las expectativas respecto a este segundo debate habían bajado, que la guerra sucia sería el discurso de cada candidato y que por lo tanto poco o nada podíamos esperar.

Desde mi punto de vista el formato de este segundo debate no fue aprovechado por los candidatos o, los agarró desprevenidos en cuanto a la capacidad para responder medianamente, si hubieran querido responder; los moderadores le pusieron más enjundia que los propios candidatos que, está por demás decir, se dedicaron a lanzar señalamientos personales, con una total falta de respeto entre ellos, pero, con una mayor falta de respeto a los electores.

La evasiva y el señalamiento personal fueron el acto principal de este circo llamado debate, un gran desperdicio de tiempo y dinero. Ciertamente la sociedad está cansada de la corrupción y la impunidad del México de los últimos años; esa sociedad quiere un cambio, pero quiere saber cómo se llegará a ese cambio, el asunto no es mágico y, al parecer, los candidatos no acaban de entender que la sociedad está cansada de engaños y, los visto en este segundo debate fue otra charada de dimes y diretes, al final de cuentas fue un engaño más, ahora de parte de los candidatos a la presidencia de la república.

Como ya lo indiqué en párrafos arriba, cada candidato, seguidor-defensor y varios opinadores, se manifestaron con expresiones contrarias a lo que allí sucedió. Estamos en un mundo de locos y tontos, en apariencia explicable por la contienda electoral, pero no así desde la perspectiva de la racionalidad. Observancia propia del debate y peor aún, en lo poco que quise ver en lo que dan en llamar el posdebate.

También pienso que a la decepción de este debate, le acompañará un cambio en el escenario electoral, las encuestas-en las que poco confío-se van a reconfigurar en lo que será la segunda etapa de la campaña y, por lo tanto, la contienda puede cerrarse el día de la elección; con tigre o sin él, la elección se definirá en el tribunal. Habrá que ir pensando en la segunda vuelta para el próximo ejercicio electoral.

Otras entregas del autor:

https://abel-dialogando.blogspot.mx/2018/05/expectacion-previo-al-segundo-debate.html

https://abel-dialogando.blogspot.mx/2018/04/del-plato-la-boca.html

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