En el primer debate de los presidenciables Ricardo Anaya exhibió dotes de buen tribuno con excelente manejo de la controversia, lo cual le redituó puntos a su favor, sin embargo en el segundo round no lució igual incluso se le vio acaso temeroso de algún maléfico obús cuando aún no se disipan los humos del cañonazo de la nave industrial. Previo al debate dominical se difundió la inexistencia del libro que Anaya mostró en el primer encuentro y por añadidura un video malicioso del cual es mejor no acordarse. Para acabarla, El Universal investigó lo de la charla de Anaya con una deportada y descubre inexactitudes en su dicho, y mostró una portada de “Proceso” donde aparece Meade con Rosario Robles, pero la editó para desaparecer el cintillo: “El Frente de Anaya también recluta fichas negras”, y eso no habla bien de quien aspira gobernar a México.