Si la legislatura estatal anterior se caracterizó por su sublime entrega a Duarte de Ochoa y actos de corrupción de no pocos de sus integrantes, la actual ha pecado de opaca y patidifusa. De lo primero hablan las denuncias presentadas por la diputada Cinthya Lobato, nunca aclaradas, y la larga lista de medios contratados a elevado costo sin justificación alguna; de lo segundo la actuación chapulinesca de varios de sus miembros: tres de ellos dejaron la bancada de MoReNa para pasarse al PAN, otro la del Verde hacia el Azul, uno más del Amarillo a MoReNa. Por cierto, este último movimiento concita atención porque se trata del perredista Sergio Rodríguez, quien anunció su traslado a MoReNa después del rechazo perredista, si lo van a recibir en donde ahora toca puerta está por verse, aunque tal vez sí porque un voto es un voto, pasada la elección seguramente se sacudirán las pulgas.