México- 2018-05-1809:48:34- SDP Noticias

No deja de sorprender que ahora el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, no solamente haya enfrentado el tema del ciberataque al sistema nacional de pagos dos semanas después de ocurrido el primer “incidente” sino que lo minimizara al mencionar que la afectación fue del orden de 300 millones de pesos en contra de tres bancos, una casa de bolsa y una caja de ahorro popular.

Si bien el monto pudiera parecer relativamente reducido, ya que solamente se afectaron los activos de cinco intermediarios, este hecho lesionó la columna vertebral de la estructura fiduciaria del país.

Exhibió el descuido y pasmo de quienes están obligados a garantizar no solamente la integridad de los recursos que se les otorga en custodia sino, con ello, dar certeza de una relación que debe sustentarse en la confianza.

Se insiste en que los recursos del público no se afectaron y no lo serán. Están protegidos por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), pero se afectó el concepto de fidelidad, lealtad y honor que son la médula de las instituciones financieras.

Y eso falló, a pesar del discurso.

El año pasado, el mismo Alejandro Díaz de León hablaba de adoptar una estrategia integral para fortalecer la capacidad para detectar, contener y mitigar los ciberataques.

Pero también establecía asuntos que hoy muestran la distancia entre dichos y hechos:

“En los sistemas de pagos, el Banco de México ha emitido lineamientos precisos para mitigar el ciber riesgo. Dichos lineamientos consideran aspectos como canales de comunicación encriptados, la obligación de contar con equipos de cómputo para uso exclusivo de los sistemas de pago (…) y el uso efectivo de la firma electrónica para las operaciones entre otros”.

Pero la realidad lo cuestiona, porque es claro que los involucrados no se acogieron a las mejores prácticas ni se establecieron estructuras y estrategias globales.

Es probable que se pusieron “muros” para hacer frente a ataques desde países industrializados y hasta de algunos emergentes, pero se desestimó que muchos hackers trabajan mediante la triangulación de acciones desde países en vías de desarrollo que, por su estructura de subdesarrollo tecnológico, no son contemplados por sistemas informáticos sofisticados.

Así, el ciberataque pudo ser una “acción guerrillera” coordinada desde alguna nación de Centro América, África o de Asia.

Es claro que los lineamientos de las autoridades financieras mexicanas y los de los intermediarios privados no fueron tan precisos, eficaces, veloces ni tan dinámicos como las acciones de la ciberdelincuencia.

Más de 50 por ciento del tráfico por internet está cifrado, pero no necesariamente es seguro. Puede enmascarar riesgos e, incluso, puede introducirse en las nubes blindadas si sus sistemas de seguridad no se cambian con la velocidad deseada o no se les da un mantenimiento eficiente.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía en octubre de 2017 que algunos de los ciberataques más peligrosos constituyen infiltraciones en transferencias de fondos y cajeros automáticos, infecciones de sistemas bancarios con software malicioso, destrucción de archivos y equipos, así como campañas para trastornar las operaciones internas.

Además, las mismas instituciones contribuyen a la incertidumbre o a la desconfianza, porque generalmente no divulgan los ciberataques por temor a dañar su reputación o a perder clientes.

Y en un anticipo a lo sucedido en México, el FMI lamentaba que los problemas de seguridad se conocen después de varios días, semanas, meses o incluso de años.

Especialmente en nuestro país, el paradigma de la seguridad no se ha adaptado a las nuevas dinámicas de la tecnología digital como comportamiento social digital, movilidad, nube e información (Big Data).

Hablamos de la transformación que involucra la presencia de Internet sin considerar los riesgos y la responsabilidad que implica formar parte de la sociedad del conocimiento.

A estas alturas es imprescindible estar muy conscientes de que vivimos un nuevo paradigma de la comunicación, caracterizado por la información digital simultánea, en red, líquida e inserta en un ambiente que exige hipertransparencia, especialmente de las autoridades.

Con información de…

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/05/18/en-contexto-la-ciberguerrilla-que-golpeo-al-sistema-financiero-mexicano

AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO