Si bien en el imaginario colectivo se presume una fuerte corriente de apreciación ciudadana a favor de López Obrador, como las campañas políticas se ganan con votos (estos se cuentan, la apreciación no), la estrategia de los partidos se centra fundamentalmente en conseguir mayoría de votos en: el Estado de México, la CDMX, Jalisco y Veracruz, donde se concentra la mayor parte del padrón electoral mexicano; en ese entorno pescan los candidatos, y por ello se convierte en factor relevante el partido en el gobierno, aunque en los hechos actualmente esto último no parezca determinante. El PRI gobierna el Estado de México y Jalisco, el PRD la CDMX, y el PAN Veracruz, lo cual a simple vista les concede ventaja, pero nada garantiza que en la CDMX el PRD vaya a ser el ganador, ni que Anaya obtenga mayoría de votos en la CDMX y Veracruz, tampoco que el PRI se la lleve en el Estado de México y Jalisco, la moneda está en el aire, ojala no caiga de canto.