Malosos, porque no cabe otro calificativo, son quienes esparcieron el rumor de ayer sobre la muerte del ex gobernador de Veracruz Fidel Herrera Beltrán; obviamente son gente que no le guarda estimación y acaso hasta rencor le tienen. La versión fue desmentida por el propio Fidel, el hombre que no aprovechó la oportunidad histórica de convertirse en uno de los mejores gobernadores de Veracruz pero que, en radical contraste, a su paso por el palacio de gobierno de Xalapa un registro de penosas circunstancias para la entidad. Contra el reclamo histórico no hay defensa ni antídoto, tal cual lo expresa la cruel indiferencia sobre el particular destino. Lástima por Veracruz, ¿de qué sirve una mente despierta que natura otorga cuando no se acompaña de sensibilidad social y vocación de servicio?