No hay mejor prueba de las graves atrocidades cometidas en el Gobierno del Estado que el clamor de miles de veracruzanos que han venido exigiendo por meses los pagos de sus apoyos para el campo, becas escolares, pagos por servicios y mercancías, impuestos retenidos y no enterados, obras proclamadas y no ejecutadas, entre otros rubros en los que durante 6 años vivieron las de Caín, como dice el adagio.

Especialmente en el Sistema DIF fueron otorgados contratos a empresas fantasma mediante los cuales se les daban cantidades millonarias de dinero a cambio de que “no entregaran” sistemas de purificación de agua, estufas, tanques de gas, mochilas escolares, material deportivo, granjas ecológicas, sanitarios, equipo biodegradable… es decir, auténticas simulaciones de adquisiciones cuyo único propósito era apoderarse de los recursos, sin tener que entregarle esos enseres a la población.

Ahora se sabe que en todo esto y muchísimo más estaba la operación siniestra e irresponsable de Karime Macías quien, rompiendo el estereotipo de la fémina tierna y ética, era un monstruo engullidor de dinero mal habido y el verdadero cerebro del multimillonario hoyo financiero causado nominalmente por su esposo (50 mil millones de pesos, según dijo este lunes el gobernador).

Lo que deja atónitos a los veracruzanos es que sabiendo, como lo sabe, la barbarie que dejó atrás, todavía veamos a una cínica Karime Macías intentando recuperar por la vía legal efectos hallados en la famosa bodega de Córdoba, repleta de artículos guardados por el nefasto matrimonio, enseres que no son otra cosa que un botín de la rapiña que ambos cometieron contra Veracruz.