O   P   I   N   I   O   N
Por Mario Javier Sánchez de la Torre.

    El pasado martes 8 de mayo, asistí a la Clínica 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de esta ciudad, solamente para darme de alta como paciente.

    Al llegar pasé al módulo de información que hay en la entrada (10:30 AM aproximadamente) y pregunté que tenía que hacer. La encargada me indicó que pasara a un consultorio que creo forma parte de un programa de la institución denominado VIVEIMSS o algo parecido.

    Me dirigí al lugar y tomé el turno que me correspondía y unos 20 o 30 minutos después fue llamado por una enfermera y atendido por ella, quien me indicó me haría varias preguntas, así como también inició una serie de exámenes, una especie de valoración médica, entre las que se me tomó la presión. Y cual sería mí sorpresa que la señorita me dijo, que no podía irme y que me pasaría a urgencias, pues traía la presión muy alta: 180 por 130. Me preguntó cómo me sentía y le dije que bien, no tenía ningún malestar ni dolor.

    Minutos después pase a otro consultorio, con un joven médico llamado Miguel, que me tomó la presión nuevamente y me hizo varias preguntas, así como también me dio algunas recomendaciones que debía seguir y me informó que pasaría el área de urgencias.

    Momentos después pasé a urgencias y fui recibido por una doctora, quien nuevamente me hizo algunas preguntas y me tomo la presión otra vez y me comunicó como estaba mí presión, alta, Acto seguido me indicó pasara a sentarme dentro del área de urgencias en donde hay varias sillas y también había algunas personas en espera, no de ser atendidos, sino de ser valorados nuevamente pues ya habían sido atendidos.

    En ese lugar permanecí por aproximadamente una hora o más y pasé a ser inyectado. Posteriormente un enfermero me dio un vaso con agua y una pastilla efervescente y me indicó que tenía que continuar ahí, pues estaba en observación por la presión alta. Aproximadamente dos horas después hubo cambio de turno y la enfermera que estaba entrando, que creo se llama o le dicen Pao, me tomó nuevamente la presión y para mí sorpresa me dijo que aún no se estabilizaba y que no me podía ir, que tenía que esperar más. Tiempo que me sirvió para entablar plática con otros de los pacientes qué como yo, estábamos en observación. Los cuales, uno que estaba antes que yo llegará a urgencias, una persona mayor lo dieron de alta y con un trato muy amable la enfermera que lo estaba atendiendo, se comunicó con sus familiares para avisarles que fueran por él. El otro que era una persona más joven que su servidor y que llegó después que yo, bastante mal de cuestiones al parecer cardiacas, también se pudo ir antes que yo, lo que me empezó a preocupar por razones obvias.

    Ya como a las 5 de la tarde, otro de los enfermeros del turno vespertino me dio una pastilla sublingual y me indicó que esperara. Como una hora después la enfermera Pao, que es muy amable, como todos ahí, me tomó la presión nuevamente y unos minutos después me pasaron con otra doctora que me indicó después de una pequeña platica que ya podía pasar a quien era mí medico familiar.

    Pasé al pasillo de los consultorios y me dirigí al número 6, que me asignaron y momentos después en cuanto salió el paciente que estaba dentro, pasé y fui atendido por la doctora Jessica Dolores García Cabrera, en forma muy amable y amigable, que da confianza. Me indicó que tenía que hacerme unos análisis, me dio la orden para que fuera al día siguiente y así lo autorizo la doctora Elizabeth Rojas Acosta, coordinadora del área médica del turno verpertino, pero al llegar a la recepción del laboratorio, el encargado me indicó que no se podía y tendría que ser 8 días después o sea el próximo miércoles 16 del presente mes. De ahí pasé a la farmacia en donde me surtieron la receta completamente y me fui a mí casa.

    Quiero comentar antes de finalizar el presente texto, que tenía aproximadamente 32 años de no asistir al IMSS, porque en aquella fecha cuando llevé a mí primera hija, para una consulta tuve que esperar toda una tarde, desde la una hasta las ocho de la noche y además que el comportamiento del médico que la atendió fue déspota y sin interés (era una bebe de meses), al pasar a surtir la receta, no se pudo porque no tenían en existencia la leche que recetaron.

    Definitivamente por lo que viví, no hay comparación con el IMSS actual, solamente fui a darme de alta y salí con un diagnóstico muy oportuno para mí salud, por mí edad. Gracias a todos los que me atendieron. Usted que OPINA estimado lector. Hasta el miércoles. noti-sigloxxi@nullhotmail.com (Fech. Púb. Lun 14-mayo-18)