Uno de los expedientes incumplidos por el gobierno de Peña Nieto es el relativo a la Seguridad Pública, un problema social al que se pretendió enfrentar con énfasis político y quizás hasta futurista al encomendarle a Osorio Chong la doble tarea de operar políticamente y reducir los índices delincuenciales en el país, pero el fracaso fue enorme en ambos sentidos porque el gobierno sufre rechazo público muy elevado y la violencia señorea en todo el país. No hay argumento válido para rebatirle a Donald Trump cuando en abono de su Muro afirma: ¡México, que tiene un problema de delincuencia masivo, está haciendo poco para ayudar!”, mucho menos cuando en Veracruz la delincuencia se sale de control y abiertamente roba en restaurantes, iglesias y terminal de autobuses. Lamentablemente se está cumpliendo aquella premonición de Calderón cuando siendo presidente dijo: “si no hubiéramos combatido al crimen, dentro poco nos dirían en que parte pagar el predial”.