Es dudoso pero pronto podremos comprobar si la percepción configura por sí triunfos electorales en demérito de estrategias y operación política las cuales son según la experiencia histórica herramientas que propician los resultados a favor o en contra. El actual proceso electoral nos está enseñando la interesante faceta de un triunfo aparentemente asegurado a partir de la percepción, que tal es la dinámica empleada por Andrés Manuel López Obrador quien ha sido reiterativo en pronosticar su triunfo en base a encuestas que lo favorecen sobre sus adversarios. Sin embargo, esa es una fotografía del proceso electoral a dos meses de su conclusión tiempo durante el cual pudieran darse virajes imprevistos, según demuestran casos como el de Emmanuel Macron, en Francia, o de Donald Trump en los Estados Unidos a quienes las encuestas daban adelantadamente como perdedores.