La detención de 9 policías en Naolinco destapó, una vez más, la cloaca que prevalece en las corporaciones municipales y ratifica el grado de penetración delincuencial en ellas, porque las conductas delictivas en los policías se reproducen por doquier. Hace una semana tres elementos asignados a Agua Dulce violaron a una dama y golpearon a su novio, quien logró escapar a salvo de los disparos que le dirigieron ¡los policías! y muchos casos más develan la alarmante pudrición policiaca; lo confirma la delegación étnica de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en la región centro que ha tramitado cinco quejas contra elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y de la policía municipal, por vulnerar garantías individuales de ciudadanos. Dice Jácome García, titular de la Comisión, que “de enero a la fecha han recibido cinco quejas contra autoridades”, así las cosas ¿en quién confiar?