Por Atticuss Licona

En sus últimas visitas a Veracruz, Enrique Peña Nieto ha insistido hasta el cansancio las “buenas cuentas” del Gobierno.

Un rosario enorme de cifras y cantidades que pareciera real que México ha cambiado al nivel de algún país escandinavo.

Este lunes en Totomoxtle, un Peña Nieto hinchado de orgullo y dilatado por el Sol, despilfarró elogios para este sexenio que ha sido, dijo: el Sexenio del Empleo con casi cuatro millones de empleos generados; el Sexenio de la Inversión, pues la inversión extranjera ha superado lo planteado en el Plan Nacional de Desarrollo; el Sexenio de la Confianza, con un estado de derecho que vale.

Todo muy bien, muy ordenadas las cuentas y los montos, pero queda la duda de si habrá cumplido en todos los rubros, si es también el Sexenio de la Transparencia, el Sexenio del combate a la corrupción, el Sexenio de la Seguridad, el Sexenio de la Reconciliación de México.

Esta semana Florentino Castro López, Director General del ISSSTE, visitó Veracruz para inaugurar la remodelación del helipuerto en el Hospital Regional de Veracruz, así como para la Inauguración de un mastógrafo de última generación para la clínica del ISSSTE en Xalapa y la Casa de Día.

Le pregunté a Florentino por qué Peña Nieto no consideraba este sexenio como el de la Salud. Me aseguró que el ISSSTE se encuentra sano, sanito sanito financieramente hablando, que se han dedicado a mejorar la infraestructura y que incluso, si fuera banco, el Instituto sería el segundo banco de México con la mayor cantidad de préstamos otorgados a tasas blandas.

Suena bien, pero la pregunta se sostiene con firmeza, ¿Por qué Peña Nieto no destaca este sexenio como el Sexenio de la Salud?

Las carencias y necesidades de los mexicanos son muchas, incontables. Ante las cifras de la pobreza palidecen las cifras del empleo, ante las cifras de los muertos palidecen las de la inversión extranjera, ante la cifra de funcionarios corruptos palidece la confianza y el estado de derecho.

La balanza entre gobierno y la justicia social está decantada abruptamente hacia la ignominia y la desazón.

Podrá el ISSSTE tener aciertos que por cierto no se escatiman, pero las enormes filas y los derechohabientes insatisfechos jamás aceptarán la mejoría.

El IMSS está prácticamente quebrado, la Secretaría de Salud es insuficiente y en general falta calidad y calidez en el primer y segundo nivel.

Miles de mexicanos se siguen muriendo de nada por falta de atención.

Y pese a eso, las cifras allí están. Florentino Castro me aseguró que éste también es el Sexenio de la Salud. Puede ser, hay inversión palpable y políticas públicas de salud que han revolucionado las viejas prácticas.

Pero aún falta mucho por hacer y no se puede festejar con el enfermo a lado.

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