Política para no iniciados

Jorge Flores Martínez

 

 

La política social más importante que puede implementar el estado es la de ser todos iguales ante la ley, todo lo demás es decoración y accesorios.

 

El caso Nestora, es por todas las aristas que se le quiera ver una deformación de nuestra realidad nacional. Se trata de una señora con doble nacionalidad, que por las razones que gusten, decide conformar autodefensas en el municipio donde vive y le parece adecuado someterse a una Ley de usos y costumbres de pueblos indígenas, aun cuando su comunidad no tiene esas características.

 

Como líder de las autodefensas, comete una serie de acciones que, por lo menos, parecen ilegales; detiene menores de edad, somete a penas corporales y cobra por la liberación de los detenidos. Es denunciada, el ejercito la detiene y va presa a un penal en el estado de Nayarit un par de años y es liberada por presiones internacionales.

 

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos dictamina que en su aprehensión no se respetaron sus derechos, pero de la misma forma, también dictamina que a los detenidos en estos centros de “reeducación”, tampoco les respetaron sus Derechos Humanos y que algunos de los detenidos eran menores de edad.

 

Nestora se declara con nacionalidad estadounidense y se queja que no tuvo acceso a la protección consular de su país, por lo que todo el proceso en su contra, alega, es ilegal.

 

Es justo en este punto donde yo pienso que todo es una basura, un ciudadano estadounidense, actuando como miembro de las autodefensas comunitarias, acogido bajo una ley exclusiva para comunidades indígenas, en un municipio que no lo es.

 

Medio México explota, por un lado o por el otro, unos pidiendo la renuncia de su candidatura al senado, los otros rasgando sus vestiduras en defensa de una luchadora social que ha hecho y logrado lo que nadie había podido, poner en orden su municipio.

 

Para nuestra desgracia, todo es verdad y todo es mentira, los victimarios son victimas y las victimas son victimarios.

 

Pero de todo solo una cosa es cierta, nadie en su sano juicio viviría en una comunidad donde una Nestora decida quien es delincuente quien no y que penas y multas debemos pagar por nuestra libertad.

 

En el otro extremo de nuestra irrealidad nacional está Karime Macías, una mujer que declara que merece abundancia a costa de la miseria de millones de veracruzanos, que sin el menor resquicio de humanidad, le pareció buena idea robarse millones de pesos del DIF, dinero que se supone estaba destinado a los más pobres entre los pobres en Veracruz.

 

La vemos viviendo en Londres, como miembro indeseable de una realeza producto de la corrupción casi infinita, pasearse por las calles de la ciudad sin el sentimiento del tormento que debe significar tener al padre de sus hijos viviendo la peor pesadilla que puede vivir un político en México, ser sometido a la justicia.

 

Ella sin el menor remordimiento, camina, hace su vida y busca comprar una residencia donde vivir más cómoda. Es feliz, debe estar llenando cientos de libretas mont blanc con planas de “merezco la inocencia”.

 

Se dice perseguida política, se asume como víctima de un gobierno autoritario y vengativo que la acosa indebidamente. Seguramente buscará obtener el estatus migratorio de refugiada política en el Reino Unido.

 

Algo está podrido en nuestro país.

 

En otras cosas

 

La jugada de la orden de aprehensión de Karime es de altísimo riesgo para los Yunes azules, si en menos de 30 días logran su captura, los veracruzanos iremos con esa noticia a votar, si todo se queda en veremos, le va a costar muy caro en votos.

 

Jorgeflores1mx@nullme.com