Ya sabemos que la inteligencia y el conocimiento no se emparentan fácilmente con la clase política mexicana, las razones de este entuerto van desde gente que incursiona en la cosa pública apoyada en un parentesco o relación de amistad, o bien de amoríos, hasta quienes militan por vocación de servicio y sensibilidad social. Se agrava el desperfecto cuando va acompañado de ignorancia, lo cual es muy común, como lo publicado en El Universal acerca de Tecutli Gómez Villalobos, candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Lagos de Moreno, Jalisco, quien confundió la Comunidad LGTB “con un poblado rural” pues dijo que para ayudarla dispondría de maquinaria para la reparación de caminos. Esta, entre muchas otras, es una muestra manifiesta que explica por qué estamos como estamos.  Pero, obviamente, el mal lo compartimos los ciudadanos porque somos quienes elegimos y nos corresponde saber quién es el mejor.