A la usanza de antaño la clase empresarial hace valer su condición de factor de poder al difundir un extenso desplegado llamando a la cordura a los actores políticos (particularmente a AMLO) “te lo digo Juan para que lo entienda Pedro”: “el país que todos queremos requiere de un liderazgo que convoque a la unidad y no a la división… Las empresas somos parte de la solución, no las causantes del problema…Estamos dispuestos a construir con los gobiernos legítimamente electos y también a levantar la voz, señalar y disentir cuando sea necesario”. Este desplegado lo suscriben empresarios de todo el país, y para no hacer más profunda la brecha que los separa consiguieron, al menos eventualmente, el “amor y paz” del interfecto, no se sabe, eso sí, hasta cuándo.