Es extraordinario el poderoso influjo del dinero y lo que acarrea su combinación con la política, pues trae como lógica consecuencia la corrupción, ese fenómeno lo testimonia la actuación de la empresa brasileña Odebrecht a lo largo de la geografía hispanoamericana y portuguesa de nuestro continente. La asombrosa capacidad para corromper de esta empresa alcanzó a las cúpulas del poder en varios países de América Latina, México no fue la excepción, obviamente Veracruz tampoco, pues en este caso bastaría con rascarle para saber a cuánto asciende el “moche” para Fidel y para Duarte, no de otra manera lo sugieren sus respectivos viajes a Bahía, Brasil, para contactarse con Marcelo Odebrecht. Pero esa es historia de otro capítulo.