Educación Básica: los desafíos siguen pendientes

Por CARLOS LUNA ESCUDERO

La educación básica se fundamenta legalmente en nuestro país desde el Artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el cual se declara, además del derecho que tiene todo individuo a recibir dicha educación, que está compuesta por educación preescolar, primaria y secundaria; y que tiene un carácter obligatorio.

Por su parte, la Ley General de Educación especifica que el derecho no sólo es a recibir educación, sino que ésta debe ser de calidad y en condiciones de equidad; y obliga al Estado a prestar estos servicios y garantizar el máximo logro de aprendizaje de los educandos, de manera que toda la población pueda cursar, ya no hasta la secundaria, sino hasta la enseñanza media superior.

Ahora bien, la educación básica es el tramo formativo que comprende el mayor número de años de escolaridad. Está compuesta de preescolar, primaria y secundaria. Por eso se afirma que la educación básica es la educación más importante de un individuo, ya que le permite obtener los conocimientos elementales a partir de los cuales puede profundizar su sentido intelectual y racional.

La educación básica es parte de lo que se conoce como la educación formal, es decir, aquel tipo de enseñanza que está organizada en niveles o etapas con objetivos claros. Los elementos más distintivos de este nivel educativo son, por un lado los conocimientos, que tienen que ver con el desarrollo de capacidades lectocomprensivas, es decir, leer y escribir.

Por otro lado, los conocimientos que se desarrollan de las operaciones matemáticas básicas. Muchos pedagogos consideran que a partir de esta combinación primaria de conocimientos, la persona puede empezar a comunicarse mucho mejor con el resto de la sociedad, así como también desarrollar sus capacidades intelectuales y lógicas.

Con lo anterior se deja clara la función del Estado y la misión que en cuanto a la educación básica se le ha conferido.

Sin embargo y como se ha descrito en los artículos anteriores, el estado de Veracruz no ha logrado satisfacer totalmente las demandas educativas y, por lo tanto, se puede inferir que en cuanto a la Educación Básica, falta al cumplimiento de las leyes mencionadas.

Existen en nuestro Estado tres grandes grupos de problemáticas que se vinculan entre sí: Conservar y ampliar la matrícula escolar; asegurar las mismas posibilidades de aprendizaje y atender prioritariamente el ingreso, formación y acompañamiento de los docentes. A su vez, cada uno de estos aspectos se desagrega en otros más específicos.

Según cifras del Ciclo Escolar 2016-2017, la educación básica en Veracruz estaba constituida 1 millón 586 mil 832 alumnos; 89 mil 080 docentes y 20 mil 765 escuelas.

En preescolar, Veracruz tiene un 68.9% de cobertura, muy por debajo del promedio nacional, que es de 76%.

Este nivel presenta un sesgo favorable para los menores de zonas urbanas pertenecientes a sectores económicamente superiores, que cuentan con opciones públicas y privadas, mientras que en comunidades rurales, de pocos habitantes y alejadas de los centros de desarrollo, no existen alternativas, lo cual deja en deuda la responsabilidad social de justicia para sus niños y niñas.

En cuanto al aprendizaje, se puede afirmar que se revelan las mismas grandes brechas que existen en el sistema educativo y se evidencian ya desde este nivel de preescolar, mismas que corresponden a las diferencias existentes entre los niños que estudian en las zonas urbanas y los que lo hacen en las zonas rurales.

Se trata, sin duda, de diferencias que en el resto del ciclo básico no se podrán equilibrar y que se mantendrán durante todo el ciclo. Deuda que incluso los programas compensatorios no solventarán en su totalidad.

En cuanto a la primaria, se tiene una cobertura de 100% y una eficiencia terminal del 88.6%, con un índice de reprobación que ronda el 1.1%.

En este nivel, las pruebas de evaluación de los aprendizajes han mostrado que matemáticas es la asignatura en la cual se muestran menores logros, más de la mitad en los niveles inferiores en cualquiera de los instrumentos aplicados en los últimos años. Cifras similares se muestran en español y en el área de ciencias. Es importante enfatizar que algunas de estas pruebas muestran que la escuela tampoco logra formar capacidad ciudadana.

En lo que se refiere a la educación secundaria, se tiene una cobertura del 96.4%, con un índice de reprobación del 4.4% y una eficiencia terminal del 88.6%.

La valoración sobre la educación secundaria se pueden identificar parcialmente a través de las pruebas PISA, ENLACE y una similar a la EXANI-1, de las cuales la primera está diseñada para identificar competencias para la vida; la segunda alineada al currículum y la tercera es utilizada para distribuir a los estudiantes en las diferentes opciones de educación media superior de la entidad.

Los resultados que arrojan estos instrumentos muestran que los egresados de la educación básica en Veracruz carecen de habilidades de pensamiento complejas en español y matemáticas, tienen serios errores para responder preguntas de contexto, aun cuando éstas sean de opción múltiple y se refieren a contenidos de tipo memorístico.

Además, se quiera o no reconocer, es evidente la diferencia de logros entre los egresados de escuelas públicas y los de las privadas, así como los de escuelas urbanas y los de rurales. En suma, utilizando estos referentes para valorar la calidad de los aprendizajes en este nivel, se puede concluir que muchos alumnos están aprendiendo y pocos estudiantes tienen aprendizajes medios.

Por otra parte, es importante subrayar que las condiciones de la infraestructura escolar no son de las mejores del país. En efecto, hasta ahora, la inversión en el presupuesto público se concentra en dar mantenimiento que por muchos años se debe aplicar a los planteles; empero, es tanto el rezago de la infraestructura educativa, que para lograr las condiciones óptimas de su operación requerirá de mayor inversión. La calidad de los planteles es una parte importante del rezago en el sistema educativo veracruzano.

En una visión rápida se puede estimar que más de la mitad de los más de 23 mil centros educativos no tienen drenaje; una quinta parte no cuenta con agua potable y una tercera parte no tiene baño ni electricidad.

Componer sanitarios es una prioridad. Hay que arreglar instalaciones hidrosanitarias y eléctricas. Debe haber agua para acceder al programa de bebederos, arreglar muros, pisos, techos, paredes, barandales y todo lo que implique seguridad para alumnos y maestros. En resumen, se estima que en un 65% de las escuelas en Veracruz, operan en malas condiciones.

Otro de los tópicos que explican los problemas de la Educación Básica en Veracruz es la capacitación o profesionalización docente. A pesar de que en nuestra entidad se encuentra una de las primeras y más importantes normales del país, la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”, que ha formado miles de docentes para la Educación Básica, poco a poco ha enfrentado problemas serios con las actividades de sus profesores, con profundo activismo político y la falta de actualización de sus programas de estudio.

Así también se ha manifestado en nuestra entidad un grupo numeroso de profesores que están en contra de la mal llamada Reforma Educativa, sobre todo hay más resistencia en el tema de evaluación de los maestros, que forma parte central de la Reforma

Uno de los problemas de fondo es la manera como se han impartido clases, con base en un modelo de memorización y no de entender lo que se estudia. El nuevo modelo sustentado en el desarrollo de competencias busca remediar esta situación.

Un tema que lástima profundamente a nuestra entidad es, sin duda, el de la exclusión de miles de niños de la escuela. De hecho, en Veracruz, de cada 100 estudiantes de educación básica, sólo 45 logran ingresar al bachillerato.

Pero el caso más grave se encuentra en las comunidades rurales, donde según la Organización Mexicanos Primero, sólo 2 de cada 10 estudiantes de esos alumnos aprende lo que se espera en los programas escolares; siendo una de las razones el abandono histórico que padecen. Las escuelas en peores condiciones de la entidad se encuentran precisamente en las zonas rurales.

Adicionalmente, los maestros de esos planteles reciben menos apoyos que sus compañeros de las zonas urbanas y es mínimo el presupuesto para mantenimiento o mejoras.

Se explican así la falta de preparación con la que egresan los jóvenes de este nivel, y sus carencias formativas y de estímulo por seguir en la escuela, aspectos que se agregan a los factores contextuales, geográficos y culturales, que actúan en contra de sus aspiraciones, de sus intereses y de su formación ciudadana.

En Educación básica, sin duda alguna, los desafíos siguen pendientes.