Prosa aprisa
Por Arturo Reyes Isidoro

Es Andrés Manuel López Obrador en parte, pero creo que en buena medida, tal vez en mayor medida, es la injusticia social, la corrupción y la impunidad, promovidas y toleradas por los gobiernos priistas y panistas, lo que está a punto de provocar un cambio de régimen.

Virtudes y defectos de AMLO aparte, quienes ahora se asustan por lo que se ve venir sólo enfocan sus baterías contra él pero no ven lo que está impulsando a los mexicanos a votar por un cambio real, un motivo que como un elefante grande y gordo está en medio de la sala y nadie lo quiere ver.

Ayer dos de los más importantes diarios del país, El Universal y Reforma, mostraron dos caras de un México que la inmensa mayoría de sus habitantes no quiere más: la de los privilegiados, un puñado de políticos corruptos, y la de la clase trabajadora, condenada, hasta ahora, a pagar las consecuencias del abuso del poder de una camarilla que debiera estar en prisión.

Conjuntos habitacionales, “paraísos siniestros”

“Paraísos siniestros” les llama el arquitecto Jorge Taboada. Aparentan perfección y orden, pero ocultan marginación, falta de servicios y mala ubicación. Se trata de los conjuntos habitacionales de interés social que han sido construidos en todo el país y que seguramente conocemos todos los mexicanos, o que incluso hemos habitado en alguno de ellos.

El Universal publicó una nota a propósito de una serie fotográfica titulada “Alta Densidad” que muestra imágenes de esos conjuntos, que el arquitecto Taboada ha fotografiado en diversas ciudades del país, primero en vuelos en helicóptero y ahora con drones.

En efecto, viendo las imágenes desde la altura, por el mismo diseño que tienen, distribuidos en grandes terrenos, sus formas geométricas dan la impresión de ser maquetas o diseños por computadora. Pero son la triste realidad.

La nota refiere que el proyecto de Taboada comenzó por una inquietud acerca de la forma y geometría de las construcciones, por la sensación de saturación en esos espacios. “Pensaba cómo estas casas uniformes podrían satisfacer las necesidades de cada individuo o familia”.

Dijo que por la realidad que ocultan dichas viviendas le parecen “paraísos siniestros”. “Es como si fuera un plan perverso de mentes que quieren meter a la población en un orden. Todos queremos tener un espacio propio, es parte de lo que la cultura te dicta: tener una familia, tu casa, pero con muchas carencias. Son muy caras para lo que te están ofreciendo. Tienen aspectos de construcción muy deficientes”, declaró a El Universal.

Expresó que cada vez que las ve experimenta una sensación ambigua, porque le gusta la estética de la forma, el color y la distribución, pero “son muy frías en invierno y muy calientes en verano. Están muy lejos de la ciudad y terminan abandonadas porque la gente que las habita no puede costearlas”.

Destacó que en esos conjuntos no hay áreas verdes y se pregunta dónde pueden socializar los niños y los jóvenes. “Es un caldo de cultivo para el pandillerismo. Si no tienen espacio en su casa van a buscar salir, pero alrededor sólo hay terrenos baldíos”.

Señala que los daños colaterales son violencia, inseguridad, depreciación progresiva, deterioro. “La vida de estas personas se degrada. Son marginados. Crece el individualismo. La gente se encierra en sus casas, se reduce la vida comunitaria”.

De ahí deriva otra consecuencia: la desintegración familiar, pues ante los largos trayectos para transportarse a la escuela o el trabajo, padres e hijos conviven poco.

Otro arquitecto, Felipe Leal, entrevistado por ese diario, dijo que el tema de la vivienda de interés social es un asunto de ganancia más que de calidad de vida. “Si para el constructor y para el promotor de vivienda un desarrollo tiene potencial de ganancia, se hace. La habitabilidad no importa”.

Apuntó que en esos complejos habitacionales es común que con el tiempo se genere una desocupación de hasta 40% de las viviendas. Lo atribuye a problemas de transporte, carencia de servicios fundamentales, difícil acceso a comercios y escuelas, sin rutas de acceso y dificultad para pagarlas.

En Xalapa hay varios conjuntos habitacionales de interés social cuyas recamaritas, como dijera una conocida mía, son unos “huevitos” en donde si acaso cabe lo indispensable. Pero la necesidad y la pobreza no le ha dejado otra opción a miles de jefes y jefas de familia, aunque seguramente ellos quisieran tener mejores espacios para vivir.

No es ningún secreto cómo muchos funcionarios y “constructores” (muchos son políticos que han formado sus propias constructoras, chafas, chambonas, por supuesto) se han enriquecido con la construcción de esos conjuntos habitacionales, unos asignando las obras a sus familiares, amigos,  compadres, o cómplices, sin licitarlas, y los otros haciendo construcciones de muy mala calidad pero, eso sí, cobrando verdaderas fortunas. Corrupción pura. Por eso se oponen a que llegue alguien que acabe con el negocio.

El contraste, paraíso en Texas

Hice todo el recuento de la nota de El Universal  para contrastarla con otra de Reforma, que publicó fotos a gran tamaño y un video en su página web, para dar testimonio gráfico de que el dueño de la franquicia del Partido Verde Ecologista de México, Jorge Emilio González Martínez, llamado el “Niño Verde”, mientras se alista para su sexta plurinominal en 24 años (ha sido diputado y senador sin jamás haber competido en una elección), construye en San Antonio, Texas, cuatro residencias de lujo junto con su familia.

El diario refiere que los inmuebles están ubicados en el exclusivo sector de The Dominion y son propiedad de empresas a nombre de la madre y las hermanas del señalado, así como de una mujer, esposa de su ex secretario particular, que hace siete años fue señalada como su prestanombres en uno de los escándalos más sonados del político en Cancún.

Este vividor de la política, de 46 años, es actualmente senador con licencia y ahora se apresta a ser diputado federal plurinominal por la coalición Todos por México. Ricardo Anaya demandó ayer mismo que el verde  explique el origen de sus recursos y Margarita Zavala calificó el hecho como “indignante”.

Margarita dijo con toda razón que no era creíble que el dueño del PVEM haya amasado una fortuna inmobiliaria sólo con lo que ha cobrado en el sector público, y criticó que se utilice la política sólo para hacer dinero. “La verdad no me extraña y es por lo que estamos indignados en el País, precisamente por ese robo y esa manera de vivir a través de la política”, dijo a Reforma. “La política es para servir, no para enriquecerse. A ver señores, yo sé perfectamente qué alcancé y no alcanza para eso, es increíble que alguien que sólo se ha dedicado al sector público y al servicio público tenga para mansiones, es un absurdo, es el dinero sometiendo a la política”.

El diario explicó que en The Dominion, los cuatro terrenos contiguos en los que la familia construye las imponentes residencias tienen extensiones de entre 4 mil 500 y 5 mil 800 metros cuadrados cada uno, y en 2013 eran ofrecidos a precios de entre 475 mil y 560 mil dólares. Agregó que fuentes del ramo inmobiliario señalaron que tras la construcción de las residencias, actualmente en proceso, el valor de cada inmueble rondará los 2.5 millones de dólares.

Recordó que la familia González ha sido prácticamente la “dueña” del Partido Verde Ecologista desde su fundación, en 1986, por Jorge González Torres, padre del “Niño Verde”, y quien fue su presidente hasta 2001, cuando heredó la dirigencia a su hijo, quien la ocupó por 10 años más.

Los empresarios que combaten a López Obrador, ninguno salió a pedir que se investigue al “Niño Verde”. Acaso porque participan del negocio.

¿Tienen o no razón los miles y miles de asalariados que por más que les regalen despensas y vales para Chedraui se preparan para ir a votar masivamente por el tabasqueño? ¿Y todavía se preguntan por qué los actos de AMLO están llenos a reventar cuando él significa ahora la esperanza de millones, de que por fin acabará con los abusos y les hará justicia?

Nuevo delegado de la Procuraduría Agraria

Por designación del Procurador Agrario nacional, Cruz López Aguilar, tomó posesión ayer como nuevo titular de la Procuraduría Agraria en el Estado el exSecretario General de Gobierno, Miguel Ángel Díaz Pedroza.

Nativo de Achotal, municipio de San Juan Evangelista, el nuevo funcionario tiene una larga trayectoria en el servicio público. Fue funcionario de Hacienda y Crédito Público, Administrador de Aduanas, Procurador Agrario en el entonces Distrito Federal y delegado del Registro Agrario Nacional en el Estado.

También fue Director General de Patrimonio del Estado, presidente de la Comisión Electoral del Estado, diputado local y presidente del Congreso. De inmediato se puso a trabajar. Tiene experiencia probada.