Esta colaboración, más que una construcción de principio a fin, es un conjunto de ideas, que he venido observando de sendos libros, referentes al pensamiento político, así como algunas aseveraciones propias sobre el tópico correspondiente:

  • Hay una profunda crispación en México, debido a la limitada transición democrática, misma que no propicia su propia renovación, la cual ha terminado siendo un cuerpo sin alma. Hoy en México hay una apología a la denostación social.
  • La política no es una línea recta, durante la trayectoria hay cientos de pequeñas coyunturas que pueden lograr dinamitar lo que consigue perecer un triunfo inobjetable. Dicha ambivalencia toma vigencia en la elección de 2018.
  • Una elección de adjetivos, se llena de lugares comunes, donde escasean las exigentes respuestas a los problemas de la sociedad.
  • Si la política electoral depende de la percepción y no del trabajo, cabría decir que la movilización ciudadana no tiene sentido. La política es fuerza viva, que al igual que la fortuna de Maquiavelo es veleidosa.
  • Utópicamente se cree que una elección es el triunfo de las mayorías, pero la experiencia histórica nos muestra que las decisiones que pesan, son las de las minorías sobre las mayorías.
  • No pueden haber fuerzas políticas si los liderazgos están ausentes, la presión recae en la presencia, en el activo contacto con los actores.
  • Hoy sigue siendo deficitario el espectro bajo el cual se recalque, que el máximo anhelo de una idea es convertirse en acción, manifestarse sin límites en el quehacer cotidiano del individuo.
  • Para que nuestro futuro se torne optimista, debemos primero resolver una serie de contradicciones, esto se tiene que solventar solo en la vigencia de la propuesta, del proyecto, de quien tenga a la democracia como forma de vida.
  • Lo jóvenes no somos una excepción, sin embargo pocos candidatos hablan del cambio demográfico, en ese sentido, el gran debate del país será cómo sortear la estructura de los estudios de población en el mediano plazo, en lo fiscal, pensiones y productivo.
  • Las ideas en todas las naciones prosperas, han sido las columnas de hierro que sostiene su visión republicano, por tanto, estas deben ser la base del país que aspiramos a construir para el futuro.
  • Para que la ley sea positiva, debe haber honor en la palabra.
  • Me parece abyecto e inadmisible la simulación y el no cumplimiento de acuerdos, una sociedad en la cual sus miembros no pueden acordar aspectos básicos, marcan destinos vacilantes.
  • México es un país naturalmente rico, con una forma de organización que crea pocos incentivos a la acumulación de capital, a la visión emprendedora y a la meritocracia, este es el gran dilema del siglo XXI.
  • La unificación de nuestro pueblo, hoy se ve vulnerada por una retórica política basada en la polarización, en el conflicto improductivo, donde todos son opinadores de luchas infértiles.
  • Los académicos y los medios de comunicación le hemos quedado a deber a la sociedad, no hemos encabezado las grandes transformaciones del país, hemos luchado solo por intereses de grupo y no por la socialización del bienestar.
  • No podemos mirar el futuro sin tener en cuenta, los avances tecnológicos, la sociedad de la información y el dinamismo de los mercados financieros, dichos elementos forman fuerzas centrifugas que trasladan a los pueblos a la miseria o la prosperidad material.
  • Recordar que la democracia no es ir votar, la democracia comienza un día después de que hayan sido dados los resultados. En la praxis, la democracia, se ejerce a través de un conjunto de reglas, instituciones y prácticas de las que nos valemos para organizar un sistema de gobierno, sin esta lógica no hay democracia.
  • Puede parecer simplista, pero las elecciones se resuelven así en el mundo moderno, con operación votante, rebasando ideologías y debates huecos.
  • A ver cómo termina la elección, se torna estresante porque fluye mucha información y desinformación, y entre una cosa y la otra, el individuo se enoja y padece una confrontación constante.