Por Edgar Hernández*

 

¡En pleno año de Hidalgo se compra una casa de 12 millones de pesos!

 

Aun fresca en la memoria aquella mañana lluviosa del 10 de marzo del 2016 cuando más de 51 mil universitarios encabezados por la rectora Sara Ladrón  marcharon por la calles con la consigna antigubernamental “¡Nos deben!”.

El reclamo era por dos mil 301 millones de pesos no entregados por el gobierno del estado a la Universidad Veracruzana para ese entonces, como ahora, sumida en una quiebra financiera técnica.

Sería la más grande manifestación en la historia de la Universidad Veracruzana (UV) y posiblemente del estado de Veracruz, efectuada en al menos nueve ciudades.

Así, relatan las crónicas de la época. en Xalapa habrían marchado 20 mil personas, 10 mil en Veracruz, siete mil en Poza Rica, dos mil en Tuxpan, cuatro mil 200 en Coatzacoalcos, mil en Minatitlán, 500 en Acayucan, cinco mil en Orizaba y mil 500 en Córdoba, sin contar las expresiones que también se registraron en las sedes de la Universidad Veracruzana Intercultural.

En Xalapa, la  “Juana de Arco” -¡perdón, esa es Gina!- la rectora Sara Ladrón de Guevara encabezó la marcha y el mitin y ofreció un discurso titulado “Nos deben”, en el que, entre muchos otros temas, señaló:

“Nos deben a los desaparecidos. Nos deben la paz de los violentados y la de sus familias. Nos deben recursos que son obligaciones, porque no son de ellos, fueron otorgados por el pueblo. Nos deben los derechos de nuestros jubilados”.

El reclamo era por más de dos mil 300 millones, más el adeudo de los jubilados y pensionados que rebasa los 7 mil millones de pesos -última cifra que dio la diputada Daniela Griego- lo cual tenía en la estridencia a la población.

Pocos imaginaron en aquel entonces que la señora Ladrón traía un doble juego.

Traía un pacto con Miguel Angel Yunes Linares que se traduciría en un par de plazas en el gobierno entrante para sus allegados, el privilegio de que la UV elaborara el Plan Estatal de Desarrollo, la disposición de un jugoso salario para su persona por 195 mil pesos mensuales y 50 millones de pesos que hasta este 2018 dio el gobierno del estado para mejorar las instalaciones universitarias.

La Universidad Veracruzana (UV) seguiría en el limbo presupuestal: los 2,301 millones de pesos al acordarse que el estado se haría cargo del adeudo con el Sistema de Administración Tributaria (SAT) de mil 800 millones de pesos de los cuales 800 millones correspondería pagar a Yunes Linares quien a seis meses de irse difícilmente cubrirá el adeudo.

¿Al final del día quién ganó con todo este manipuleo?

Pues en lo político el señor gobernador Miguel Angel Yunes Linares, quien de tres patadas se libra de un gravísimo conflicto estudiantil y social, a la par del financiero y del lado económico Sara Ladrón, quien gracias a su habilidad se hizo de tremendo caserón que ni Obama tiene.

Revela el leído columnista Carlos Jesús Rodríguez que posee copia de una escritura que corresponde a una millonaria propiedad que adquirieron, de acuerdo con la escritura pública 28109 de fecha 30 de Octubre de 2017, la Rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Deifilia Ladrón de Guevara González y su cónyuge, Guillermo Heitler Aroste.

“Se trata, de acuerdo con el documento certificado por el Notario Público número 9 de la Décima Primero Demarcación Notarial del Estado, Arturo Hernández Reynante-, de la casa y terreno marcados con el número 50 de la antigua calle Josefa Ortiz de Domínguez hoy Corregidora, de la capital Xalapa, con superficie remanente de 3 mil 547 metros 35 centímetros cuadrados, a un precio de 12 millones de pesos”.

Al comento de a compra venta y firma de la escritura se hizo entrega de los cheques cuyo santo y seña da cuenta el periodista.

Concluye su reseña el colega:

“Lo que nos llama la atención es que en los primeros cuatro años de su rectorado habría ingresado –en su favor- la cantidad de 9 millones 376 mil 704 pesos, cifra que, incluso sin gastar un solo peso, no le alcanza para cubrir los 12 millones de pesos de la propiedad adquirida, aunque no debemos ser mal pensados; tal vez puso a remate otras residencias para quedarse con la más bonita, adquirió un millonario crédito, se sacó la lotería o el melate –que, por cierto, ya tiene un buen que no cae-, o simple y llanamente se ha dedicado a ahorrar y su esposo la mantiene. No hay que ser intrigosos; la señora tiene derecho a tremendo terrenote en medio de la miseria que vive Veracruz, porque es, ni más ni menos, que la rectora de la casa de estudios que forma a las nuevas generaciones de veracruzanos, y el ejemplo hay que darlo. Alguien me comentaba un día: “sacristán que vende cera, y no tiene cerería, de donde la sacaría sino es de la sacristía”. Así de simple”.

¡Vaya simpleza!

Tiempo al tiempo.


*Premio Nacional de Periodismo