Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez

*Sueldo de Rectora no la justifica
*Son 3 mil 547 metros cuadrados

DECÍA DON Porfirio Díaz que uno de los vicios de los mexicanos es “gastar más de lo que ganan”; ¿cómo le hacen? Esa ha sido la gran incógnita que envuelve a la raza. Hoy nos enterábamos que el magistrado Federal, Jorge Arturo Camero Ocampo, presidente del Colegio Nacional de Magistrados y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación, compró una residencia en Paseos del Pedregal con valor de 17.8 millones de pesos, equivalentes al total de sus ingresos de los últimos 6 años sin gastar un peso en alimentos, transporte, ropa o manutención de la familia, pero el jurisconsulto que, seguramente, no tiene un pelo de tonto, no puso la propiedad a su nombre sino de sus hijos, ambos menores de edad, y de esa manera evita citarla en su declaración 3de3, aunque colocó un candado por aquello de que los herederos alcancen la mayoría de edad y pretendan despojarlo: se autonombró en el documento, usufructuario a perpetuidad del inmueble. La mansión fue adquirida por Camero Ocampo el 8 de Junio de 2015, y según se contrasta, el magistrado percibe un sueldo anual neto de aproximadamente 2.8 millones de pesos desde 2011 (ya descontado el Impuesto Sobre la Renta), por lo que en cinco años solo pudo ahorrar 14 millones de pesos sin usar su remuneración para otro gasto, por lo que le habrían faltado 3.8 millones para completar la compra (que oficialmente hicieron sus hijos) con tres cheques que corresponden a una misma cuenta bancaria, y un cuarto documento financiero –cheque de caja- usado para pagar 5.5 millones de pesos que bien pudo ser fondeado con una cuenta previamente existente en el banco involucrado o bien fue adquirido depositando directamente en caja la cantidad señalada

Y JUSTAMENTE, cuando movíamos la testa de un lado a otro lamentando semejante acontecimiento -ya que con su sueldo el magistrado no pudo haber adquirido la mansión multicitada-, alguien puso en nuestras manos la copia de otra escritura que corresponde a una millonaria propiedad que adquirieron, de acuerdo con la escritura pública 28109 de fecha 30 de Octubre de 2017, la Rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Deifilia Ladrón de Guevara González y su cónyuge, Guillermo Heitler Aroste. Se trata, de acuerdo con el documento certificado por el Notario Público número 9 de la Décima Primero Demarcación Notarial del Estado, Arturo Hernández Reynante-, de la casa y terreno marcados con el número 50 de la antigua calle Josefa Ortiz de Domínguez hoy Corregidora, de la capital Xalapa, con superficie remanente de 3 mil 547 metros 35 centímetros cuadrados, a un precio de 12 millones de pesos, suma que los vendedores recibieron al momento de firmar la escritura a través de los cheques: 0000742, de una cuenta de Banamex –cuyo número nos reservamos-, cuya titular es Sara Deifilia Ladrón de Guevara, por 1 millón de pesos; cheque 0000026, por 2 millones de pesos; 0000027, por 2 millones de pesos; 0000028, por 2 millones de pesos, los tres de otra cuenta de Banco Santander (cuyo número, también, nos revervamos, pero que están a nombre de Sara Deifilia Ladrón de Guevara González. También, el cheque número 0001454 por la cantidad de 1 millón de pesos, del banco Santander cuyo titular es Guillermo Heitler Aroste, y por último transferencia electrónica a cargo de Chase Bank, de la cuenta del señor Guillermo Heitler Aroste, aunque no se especifica, se infiere que por la cantidad restante de 4 millones de pesos.

LA TARDE de este lunes, luego del adelanto que dimos a conocer en el portal www.gobernantes.com se comunicó con nosotros –lo que jamás había hecho-, el vocero de la Universidad Veracruzana, Raciel Damón Martínez Gómez (dijimos Damón con D y no con M, que quede claro) para pedirnos eliminar los números de cuenta de la Rectora y su esposo, y aunque podríamos mantenerlos debido a que poseemos copia del documento oficial, lo hacemos para evitarle mayores conflictos a la funcionaria universitaria que, a decir verdad, no sabíamos que poseía tantos ahorros. A Sara Ladrón no le gusta decir cuánto percibe como rectora, y cuando se le cuestiona, al estilo de un candidato presidencial que se ha tornado intolerante revira molesta que se trata de provocaciones y argumenta que la Universidad Veracruzana hace mucho más “que unas notas para vender” periódicos pero, por lo visto, ahora se observa que no le fue tan mal en su primer período rectoral, y acaso por ello defendió la reelección con todo y contra todo.

LA ADQUISICIÓN del inmueble se hizo a partes iguales e indivisas. Ladrón de Guevara asumió la rectoría de la Universidad Veracruzana, en su primer periodo, el 2 de septiembre de 2013, y concluyó el 31 de agosto de 2017, y apenas dos meses después adquirió la propiedad en cuestión. Cabe recordar que en Septiembre de 2017, el portal Animal Político reveló que la rectora de la UV era la académica mejor pagada del país, con un sueldo mensual de 195 mil 348 pesos, superior al del rector de la UNAM, Enrique Graue, pero según el portal de transparencia de la Máxima Casa de Estudios, el sueldo de la rectora se compone de acuerdo al tabulador sin prestaciones de 50 mil 623 pesos con 58 centavos; despensa 388 pesos con 80 centavos; función administrativa 10 mil 124 pesos con 72 centavos; diferencias 619 pesos con 60 centavos; productividad general mil 12 pesos con 47 centavos y bono mensual mil 750 pesos para un total de 64 mil 519 pesos con 17 centavos, y a lo anterior se suma la cantidad de 127 mil 981 pesos con 50 centavos por concepto de compensación a mandos medios y superiores.

ACLARAMOS, DE ninguna manera estamos diciendo que la Rectora de la Universidad Veracruzana sea corrupta o esté saqueando a esa casa de estudios, sino que tiene buena visión para la compra de inmuebles, ya que en 3 mil 547 metros 35 centímetros cuadrados se podrían construir hasta 3 edificios con espacios comunes de 10 pisos cada uno y estacionamiento subterráneo, obteniendo ganancias hasta por 20 millones de pesos para cuando se retire de la rectoría. Lo que nos llama la atención es que en los primeros cuatro años de su rectorado habría ingresado la cantidad de 9 millones 376 mil 704 pesos, cifra que, incluso sin gastar un solo peso, no le alcanza para cubrir los 12 millones de pesos de la propiedad adquirida, aunque no debemos ser mal pensados; tal vez puso a remate otras residencias para quedarse con la más bonita, adquirió un millonario crédito, se sacó la lotería o el melate –que, por cierto, ya tiene un buen que no cae-, o simple y llanamente se ha dedicado a ahorrar y su esposo la mantiene. No hay que ser intrigosos; la señora tiene derecho a tremendo terrenote en medio de la miseria que vive Veracruz, porque es, ni más ni menos, que la rectora de la casa de estudios que forma a las nuevas generaciones de veracruzanos, y el ejemplo hay que darlo. Alguien me comentaba un día: “sacristán que vende cera, y no tiene cerería, de donde la sacaría sino es de la sacristía”. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com