La crónica que hace el reportero de La Jornada, Jair García, sobre reciente audiencia del proceso contra Duarte de Ochoa revela que cuando el agua empieza a llegar a los aparejos todo mundo hace lo necesario para salvarse, mientras Duarte culpa a sus colaboradores de las desviaciones presupuestales, estos se la devuelven enriqueciendo de información a la Fiscalía del caso aportando pelos y señales de las maquinaciones en lo oscurito a costa de los veracruzanos. Este affaire sucede entre quienes ya están domiciliados en reclusorios, pero también con aquellos aún en libertad, que son la mayor parte de ese equipo, banda, o como se le llame, que defraudaron al pueblo veracruzano y todavía gozan de cabal libertad usufructuando el dinero mal conseguido.