Es posible sobrevivir a una inestabilidad macroeconómica temporal, pero no duradera.

Jake Sullivan

Así como el mantra institucional requiere de Estado de derecho para su funcionamiento, lo mismo le sucede a la economía, ella demanda certeza, es decir, que el sistema de precios, la operación impersonal de las expectativas sea quién dé información para la toma de decisiones, por ejemplo, la experiencia histórica nos ha demostrado que las naciones prósperas son aquellas que han dignificado la función social del empresariado, que el empresario y el trabajador no son enemigos, que son un complemento que forman un dique de desarrollo.

Hoy en México existe un grupo de entidades que mantienen un alto nivel de crecimiento: se trata de 8 estados que representan el 20% del Producto Interno Bruto (PIB) y que han crecido en los últimos años a una tasa promedio cercana al 5% ( No es una zona pequeña; si fuera un país tendría el tamaño de Portugal o Perú).

Otros, como Campeche y en menor medida Tabasco, aún no recuperan el nivel de actividad económica que tenían en el año 2000. Son los más expuestos a la producción petrolera y tienen un desempeño peor que Venezuela.

En relación con la idea anterior, como menciona Alberto Gómez Alcalá, así conviven en el mismo país “tigres asiáticos” y “venezuelas” bajo una misma política económica; la discusión pública debería enfocarse en cómo trasladar a los de abajo hacia arriba y no al revés.

Sin embargo, si algún candidato tiende a culpar al empresario como el causante de todos los males sociales, éste tenderá a mover sus capitales y bienes de producción a donde la rentabilidad sea igual o mayor, pese a que tengan que migrar; Menciono lo anterior a partir de que el mercado mexicano presenta una salida de flujos foráneos de alrededor de 34,838 millones de pesos, equivalentes a 1,871 millones de dólares de enero al 22 de febrero, derivado básicamente del nerviosismo de los inversionistas, tras la incertidumbre que existe ante la expectativa de mayores avances en la tasa de la Fed y del candidato de MORENA.

Es un dinero que se sustrae del circuito económico y por lo tanto pierde su capacidad de generar producto, empleo y riqueza en el país de origen, ya que no regresa.

Los inversionistas internacionales preferirán economías que garanticen tanto la rentabilidad del dinero invertido, como la seguridad de repatriar sus ganancias a los países de origen, cuando así lo deseen y en las cantidades que necesiten. Por lo que abandonarán aquellas naciones cuyos gobiernos no sean “amigables” con las inversiones venidas del extranjero y se marcharán a destinos más prometedores.

Como muestra de lo anterior, se calcula una salida de capitales por 50,000 millones de dólares y un desplome de la inversión extranjera directa y la economía mexicana podría entrar en recesión.

De todos los candidatos presidenciales, el único que ha dicho que echará atrás las reformas económicas, es Andrés Manuel López Obrador.

Coincido que estas tienen que perfeccionarse ya que fueron planteadas bajo otro entorno internacional y bajo el esquema vigente  cuentan con cierto avance, sin embargo, aún resulta insuficiente para las aspiraciones que tenemos los mexicanos.

Siguiendo el hilo conductor del presente artículo en su análisis titulado la Paradoja de Abril, <<<Citibanamex>>> en el que anticipa que con el triunfo de López Obrador se registraría un proceso de deterioro de las cuentas fiscales, con un déficit amplio del 4% para el 2022 lo que impactarla las calificaciones soberanas y tasas de interés más altas, menor crecimiento y mayor inflación.

La agencia Moody´s ha advertido sobre el riesgo de revertir las reformas económicas y la posible rebaja en la calificación soberana mientras que Fitch advierte respecto de la posible reorientación de la política económica, si gana López Obrador hacia una mayor intervención estatal y altos gastos fiscales.

Desgraciadamente estos efectos no podrían corregirse simplemente con la reducción de salarios a funcionarios altos o con la lucha contra la corrupción (a la que me sumo indiscutiblemente), ya que no es un tema político sino técnico y de rentabilidad.

La salida de capitales elevaría la inflación, se rompería el equilibrio de la NAIRU ( Non Accelerating Inflation Rate Of Unemployment) Tasa de Desempleo no Aceleradora de Inflación, misma que se alimenta del cambio de las políticas económicas referentes, tanto en el mercado de trabajo ( aumento discrecionales de los salarios) como el de bienes y servicios( reducción del comercio exterior) y la existencia o no de políticas de rentas.

Por otro lado, atrayendo de manera somera la teoría de las expectativas racionales, podríamos deducir que haría que dichos agentes tendieran a pensar que lo que en realidad ha aumentado es el precio relativo de los bienes que producen, lo que les conduciría a incrementar la oferta de los mismos aumentado la producción en un primer momento.

La conformación de expectativas acerca de lo anterior validarían , posteriormente el proceso; y el resultado sería mayores niveles de inflación y desempleo, lo que prevería una mayor intervención del Estado en la economía .

Esto sin contar los choques externos, en una economía tan abierta como la mexicana donde hoy el sector exterior genera 3 de cada 5 empleos y contribuye al Producto Interno Bruto(PIB) en un 60%.

En definitiva, bastante futuro está en juego en  la próxima elección, más que buenos deseos cimentados sobre columnas de arena de playa.