Diego H. Arrazola

Este domingo 1 de julio de 2018 los mexicanos saldremos a ejercer nuestro derecho y obligación de votar. El periodo de promoción de los candidatos y sus plataformas verán resultados, y si bien hay un clarísimo puntero, Andrés Manuel López Obrador, aún existen voces, en su mayoría desde el anonimato, que pretenden revertir lo que en campaña no supieron comunicar, a través de la “guerra sucia”: llamadas telefónicas “informativas”, supuestas encuestas, pasando hasta las  amenazas, recolección de credenciales, coerción y utilización del aparato gubernamental para tratar de colocarse en la pelea por la Presidencia de la República, gubernaturas y Congreso de la Unión. Sin embargo, los números y el sentir popular muestran otra realidad: la coalición Juntos Haremos Historia de Morena-PT-PES tiene una intención de voto de más o menos 50%.

¿Qué está pasando? Pues lo obvio: estamos hartos, pero sobre todo, con mucha esperanza. ¿Esperanza de qué? Pues de un cambio, y no un cambio cualquiera: queremos un cambio que devuelva a México la grandeza de nuestros orígenes, que nos devuelva la estabilidad, que nos devuelva el buen vivir, que nos devuelva la paz.

Algunas voces, aquellas de los de siempre, los de las campañas sucias y de las propuestas vacías, quieren generar la idea que con el triunfo de López Obrador vamos a perder como nación. No es así, y la sociedad lo sabe, pues los hechos de corrupción y la creciente  y desmedida desigualdad social y económica generada por los gobiernos del PRI y el PAN no son mentira: son hechos consumados que nos han lastimado a todos como mexicanos.

Otras voces, legítimamente preguntan cómo vamos a salir del atolladero, la respuesta es que sólo con la participación organizada de todas y todos, empujando al próximo gobierno a obedecer la voluntad ciudadana, y es precisamente ésa la fórmula que el movimiento y la coalición lopezobradorista propone. Y esto no es magia ni demagogia: es el resultado de un largo caminar por los pueblos y ciudades de nuestro país.

Existen dos visiones de gobernar: la del PRIAN y aliados en contraparte a la de Andrés Manuel y la coalición Juntos Haremos Historia. La primera, se basa en la imposición y el castigo, mientras la segunda propone la pacificación e inclusión social.

Otro México es posible, y está a la vuelta de la esquina, más preciso, en las casillas. La lucha sigue, por ello no aflojemos el paso: este 1 de julio salgamos a votar libres, con alegría y con esperanza por todas y todos los candidatos de Morena para poder implementar el proyecto de nación encabezado por Andrés Manuel López Obrador, y poder decir en un futuro no muy lejano que juntos hicimos historia.