Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra

 

Que los organizadores de Morena hayan escogido el “Pirata” Fuente para el cierre de campaña de sus candidatos fue un estupendo acierto; una excelente idea.

Nada como el emblemático estadio de futbol donde los Tiburones Rojos han causado lástima las últimas tres temporadas, para dar el gran cerrojazo mediático.

Sólo una pregunta, ¿a qué idiota se le ocurrió organizarlo a la misma hora en que el Tri jugaba su segundo partido del Mundial?

Acostumbrado al calor de las multitudes, Andrés Manuel López Obrador debió sentir hasta frío al ver tan raquítico el graderío.

Aquello estuvo tan triste que la nota no fue lo que dijeron el tabasqueño y su candidato a la gubernatura Cuitláhuac García, sino el estadio casi vacío, igual que un Tiburones-Puebla jugado a media semana.

AMLO y su gente culparon a Yunes Linares de sabotearles el evento y nadie lo duda porque así acostumbra jugar el gobernador. Pero los verdaderos saboteadores, aunque involuntarios, fueron los chicos Osorio que lograron su segundo triunfo al hilo en Rusia.

Por donde se le mire, el cierre de campaña de Morena en Veracruz fue un fracaso, y un calambrazo para Andrés Manuel que debe entender que a popular, nadie le gana al Tri.

En cambio los priistas que de eso saben un rato, primero vieron el partido con sus candidatos Pepe Meade y Pepe Yunes y luego los acompañaron al cierre en el sur del estado con llenos hasta las lámparas.

En Minatitlán, el candidato presidencial se comprometió a frenar el robo de combustibles en el país, respaldando a Pemex con la presencia de las Fuerzas Armadas, de Seguridad Pública, del SAT y de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP. Meade agregó que para resolver el problema del huachicoleo es necesario poner a Pemex al centro de la solución y no del problema.

Y en Coatzacoalcos donde se reunieron más de 12 mil almas, dijo que hay millones de veracruzanos que quieren vivir mejor, vivir sin miedo, que quieren más y mejores oportunidades de empleo y “a eso venimos, a comprometernos con Veracruz”.

Por su parte, el candidato a la gubernatura, Pepe Yunes Zorrilla, manifestó que escuchar al pueblo y hacerlo parte de la agenda de política pública, será el estilo de gobernar en México y Veracruz.

Agregó que la realidad no se va a transformar por sí sola y hay que encarar la inseguridad, “solidarizarnos con nuestros jóvenes, sentir en carne propia los deseos de superación de nuestras mujeres, hacer causa con los maestros y con los trabajadores del Estado, lo mismo que estar cerca de nuestro campo y nuestra industria”.

Ambos hablaron con sinceridad a una ciudadanía violentada y engañada que les brindó su confianza y a la que prometieron no defraudar.

Cuando pregunté a un miembro del equipo de Pepe Yunes si no había recursos como para organizar un cierre de los que acostumbra el PRI me contestó: “Sí, sí los hay; pero estamos conscientes de que hay muchas carencias, violencia y dolor en el estado. Y el ánimo no está como para que andar derrochando en fiestas que serían ofensivas para los veracruzanos”.

Bien por eso.

Pero el cierre de campaña bárbaro fue el de este domingo en el malecón de Veracruz donde “80 mil simpatizantes le manifestaron su apoyo incondicional al candidato Miguel Ángel Yunes Márquez” leí en una nota.

¿Ochenta mil pelaos?  Entonces sí funcionó el acarreo que se organizó la víspera.

Hasta el papá del joven candidato estuvo presente. Todo sonrisas el señor gobernador, caminó entre la multitud y se tomó decenas de selfies vistiendo orgulloso una camisa con el logotipo de campaña de su hijo.

Todo iba bien hasta que un reportero lo sacó de sus casillas al preguntarle si no andaba haciendo proselitismo a favor de su vástago: “¿Quién está haciendo proselitismo?”, encaró retador al comunicador que mejor se quedó callado e hizo bien.

Aprovechando su día de asueto, pero pendiente hasta del mínimo detalle, el señor Yunes Linares atestiguó que cada persona que entraba al malecón por uno de los accesos lo hiciera refaccionada con su respectiva gorra, camiseta, bandera, una botella de agua y un paquete de galletas.

Luego vino el discurso del joven Yunes que prometió que será el mejor gobernador de Veracruz (misma promesa que hicieron Fidel, Javier y su papá), en un evento catalogado como el cierre de campaña más espectacular en la historia del estado.

Horas antes y al dar a conocer su reporte semanal sobre seguridad, Yunes Linares dijo textual: “Advertimos que se mantiene una disminución de la incidencia delictiva en prácticamente todo el estado. En la semana tuvimos un número de ejecuciones que se puede considerar alto, lo que impacta en la percepción de seguridad. Sin embargo, la incidencia delictiva se mantiene a la baja”.

En pocas palabras: aumentó la matanza, pero no hay bronca.

Con estos datos que han sido la constante de su gobierno, bueno será saber cuántos de los 80 mil asistentes al cierre de campaña en el malecón le darán el voto a su hijo. Cuántos sufragios recibirá de los familiares de los desaparecidos, de los empresarios casi quebrados, de los desempleados, de los campesinos abandonados, de los maestros, los estudiantes y sobre todo, de la ciudadanía vapuleada por una violencia, esta sí, sin paralelo en la historia de Veracruz.

Con tantos negativos como tiene su padre en 18 meses de gobierno, pero a la vez, con el multimillonario apoyo que éste le ha otorgado con recursos del erario, ¿cuántos votos obtendrá el joven Yunes Márquez este 1 de julio?

Veremos.

bernardogup@nullhotmail.com