No deja de llamar la atención, que todos los honorables candidatos a cargos de “elección”, de todos los no menos insignes Partidos Políticos, y a todos los niveles, son finalmente lo mismo…

Y prueba de ello es que sus miembros abandonan su “Ideología Mater” y la cambian por otra, cualesquiera que ésta sea, con la mano en la cintura y el consabido discurso justificador de lo que ya todos sabíamos, pero ellos no se habían dado cuenta…

El caso es que todos hablan de un cambio; de que se requiere de un cambio.  Lo que intrínsecamente quiere decir que lo presente no está bien.  Y todo mientras el señor Lic. Peña Nieto dice todo lo contrario: que todo va bien y que no quieren ver lo bueno que se ha hecho…

Y como no es posible que todos puedan estar equivocados y solo Peña Nieto lo ve todo color Rosa de Guadalupe, se deduce que las cosas no van bien y hay que corregir el rumbo.  Y todos dicen que así lo van a hacer; pero no dicen cómo.  Ejemplo:

“Vamos a acabar con la inseguridad”.  Aplausos.  ¿Cómo? le preguntan.  “Vamos a terminar con las bandas del crimen organizado”.  Aplausos a rabiar.  ¿Cómo? Vuelven de nuevo a preguntar…

“Les vamos a quitar las armas y el dinero a los narcotraficantes” ¿?  Suenan las matracas y el griterío se hace ensordecedor; mientras Meade, en mangas de camisa, agradece las $inceras manife$taciones de los voluntariamente pre$ente$…

Pero si es tan fácil quitarles las armas y el dinero a los narcotraficantes, cabe recordar las palabras de Confucio () “Si ya sabes lo que tienes que hacer, y no lo haces; entonces estás peor que antes”.  Pero así por el estilo están todos.  Prometen acabar con la inseguridad y la violencia…

Policías honestos y primer mundo lo venimos escuchando desde hace décadas.  Sin soslayar que cuando había los Policías de Barrio, que no tenían chalecos antibalas, ni se cubrían el rostro, ni se vestían como robocops, México era más seguro…

Al Policía de Barrio lo conocían todos, sabían su forma de vivir y él sabía quienes eran y a qué se dedicaban sus vecinos.  Sabía quienes se mudaban y quienes eran sus habitantes…

Ahora todo lo quieren arreglar con una central y cientos de cámaras.  Pero eso no les devuelve a los ciudadanos la confianza en las policías.  Se sabe de casos que los maleantes se “disfrazan” de policías; y como nadie los conoce pues hacen de las suyas a su antojo…

Hoy que se sabe de esta nueva práctica para robar, y de que uniformarse de policía es muy fácil.  Cada vez que haya atropellos a la población, las Autoridades señalarán que eran falsos los policías que actuaron mal.  O sea, que ya tienen un buen pretexto…

Pero el cambio que ofrecen los aspirantes a cargos de elección popular, no llegará gane quien gane.  Para que haya un cambio todos necesitamos cambiar, o cuando menos la mayoría, y hacer lo nuestro.  Curiosamente queremos que todo cambie, pero no queremos cambiar nosotros.  Y así no se puede.  El cambio debe de empezar por cada uno; por lo que nada va a cambiar…

Y menos ahora cuando los aspirantes han hecho a un lado el Estado laico y todo se lo quieren encomendar a dios, a las vírgenes y a los santos.  Tal vez, porque ante la realidad de que nada mejora, después tengan el pretexto y pueden argumentar que su dios así lo quiso…

Cuánta razón tuvo Friedrich Nietzsche (1844 – 1900) cuando dijo “Negar a Dios es la única forma de salvar al mundo”.

 

Al respecto, cabe comentar que Pedro Sánchez, líder del Partido Obrero Español (PSOE) tomó posesión del cargo de Presidente del Gobierno español, y juró ante la Constitución y el Rey, pero sin Biblia ni crucifijos…

 

Haciendo de alguna forma recordar al Gran Corso, Napoleón Bonaparte (1769 – 1821) cuando al papa Barnaba Niccoló Maria Luigi Chiaramonti (1742 – 1823) conocido como Pío VII le quitó de las manos la corona y se la impuso él solo.  Para posteriormente detenerlo y encarcelarlo de 1809 a 1814.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.