Una vez conocidos los resultados electorales tras los comicios del 1 de julio, unos festejarán, otros se dolerán, cosas de la democracia. Pero este proceso ha dejado rescoldos difíciles de resolver y al margen o colateralmente de las denuncias que serán presentadas ante las instancias correspondientes las fiscalías y los tribunales tendrán mucho trabajo: por un lado, lo relativo a las inconformidades por el resultado electoral, por otro quienes se encuentran en el ojo del huracán por haber incurrido en presuntas faltas a la normatividad. En ese escenario caben desde José Mancha, presidente del PAN a quien pudiera pedirse explique bien a bien cómo obtuvo para sus empresas contratos desde el gobierno, incluyendo a quien se los otorgó, y Tarek Abdala o Silva Ramos a quienes se les termina la protección del fuero legislativo y tiene  que responder por presuntos delitos cometidos durante su gestión pública. Esto no se acaba, hasta que se acaba.