Opiniones y Comentarios

Julio Ricardo Blanchet Cruz

diariolibertad@nullgmail.com

 

Ante el deterioro de nación que el presidente argentino Mauricio Macri ha propiciado  imponiendo el sistema neoliberal.  Desatando con ello, no solo la inconformidad, sino la animadversión de la mayoría de sus compatriotas -asunto que aquí en México entendemos perfectamente-…

El caso es que después de advertirle en varias ocasiones que llevarían a cabo un paro nacional; ante la arrogancia del Mandatario, el pasado lunes se lo cumplieron; y La Argentina quedó paralizada ante el llamado de todos los sindicatos apara unirse a la protesta -ya sabemos que nada más falta que haya un sindicato de líderes sindicales; pues hay sindicatos para todo-…

No transportes -ni trenes, ni aviones, ni autobuses, ni nada- todo quedó paralizado.  Nadie se presentó a laborar; excepto los servicios de emergencia, todo estuvo cerrado.

De nada le sirvió a Macri el respaldo de los oligarcas que lo llevaron al Poder; pues finalmente, para el martes ya había cedido y aceptó sentarse a negociar…

Y se trae a cuento, porque en México, al hablar de fraude en las próximas elecciones, lo que está en boca de todos y todos lo dan por hecho.  Aceptando intrínsecamente que va a ganar López Obrador y que le van a dar el triunfo a Meade, ya se habla de manera violenta y amenazante…

“Que no se les ocurra…” “Ya no somos los mismos…”  “Todo México no es Coahuila o el Edo. de Mex”…  Son voces que ya se escuchan cada vez en más círculos; y está bien.  Seguro que habrá que protestar si repiten de nueva cuenta el numerito; pero hay diferentes formas de protestar…

Las marchas y los plantones, hay que reconocerlo, se llevan años llevándolos a cabo; y no han funcionado.  A los gobernantes el Pueblo les vale un comino.  Ellos, como lo dijo Emmanuel Macron, gobiernan para los ricos, para los intereses económicos; que nada o poco tienen que ver con los de la patria…

Dejar de pagar impuestos como resistencia civil, es darles el garrote para que nos peguen.  Si dejamos de pagar impuestos cometemos un delito y nos pueden encarcelar.  Y en cuanto por ello detengan presa a una docena, el proyecto aborta…

Las armas es lo que muchos quisieran que se tomaran para deshacernos de quienes nos oprimen.  Iniciar otra revolución; solo que sin armas está difícil.  Y si nos dan armas es porque vienen de intere$e$ soterrados -de los ricos- que no dan la cara y quieren que sean otros los que pongamos el pecho por delante para que ellos ganen…

Pero Gandhi (1869 – 1948) nos enseñó a luchar sin violencia.  Antes del Mahatma la lucha y la violencia eran sinónimos.  Y no es que todos nos pongamos a ayunar -que bien le caería a un pueblo de enfermos como el nuestro- pero podemos unirnos; y sin salir de casa o dejar de hacer lo que habitualmente hacemos, doblegar al gobierno…

El Papu, como le llaman, corrió al Imperio Británico de la India, Pero no confrontándonos con las Autoridades, sino dándoles duro a los oligarcas, no comprando sus productos.  No hay que salir a la calle.  Nadie puede obligarnos a consumir lo que no queremos…

El dinero es lo único que les importa y les duele; y no comprando serán ellos, los oligarcas, los que le ordenen a sus empleados a los que quitan y ponen a su conveniencia, a que den marcha atrás en la criminal privatización del agua…

Y si dejamos de comprar Coca-Cola, empresa arquetipo del consumismo yanqui que tanto ha enfermado a nuestras juventudes, que diariamente se embolsa más de mil millones de pesos, también podremos evitar el fraude que se espera; o rechazarlo, en caso de que lo lleven a cabo…

No debemos ser el instrumento para que otros logren sus aviesas metas.  No podemos caer en las provocaciones de ¡vamos todos a protestar! cuando de antemano sabemos los resultados…

La lucha puede ser personal y sin exponernos; ni nosotros ni nuestras familias.  Iniciemos la Revolución del Siglo XXI.  La Revolución por la Paz.  A menos de que sea más difícil dejar de consumir Coca-Cola, que defendernos de un fraude electoral.  Entonces sí que no hay nada que hacer…

“La humanidad no puede librarse de la violencia, más que por medio de la no violencia”.  Gandhi.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.