Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro

El mundo entero, ¡ay!, vive transformaciones que sorprenden pero también que atemorizan al ser humano, un animal de costumbres.

Cada quien cree que su época fue la mejor y quisiera preservarla para siempre, que nada cambiara.

Pero el hombre mismo evoluciona y cambia por naturaleza y conforme el renuevo de generaciones cíclicamente se producen cambios, que a veces parecen herejías.

El 21 de mayo pasado, CNN “incendió” en especial las redes sociales cuando reveló lo que le dijo el Papa Francisco a Juan Carlos Cruz, una víctima de abuso sexual en Chile, pero gay también.

“Sabes Juan Carlos, eso no importa. Dios te hizo así. Dios te ama así. El Papa te ama así y debes amarte y no preocuparte de lo que dice la gente”, expresó el chileno que le dijo el Sumo Pontífice.

La plática tuvo lugar en abril en el Vaticano y ahí discutieron ambos la sexualidad de la víctima y el abuso que sufrió a manos de un sacerdote chileno.

El portavoz del Vaticano Greg Burke evadió el asunto cuando CNN quiso confirmar la conversación. “Normalmente no hacemos comentarios sobre las conversaciones privadas del Papa”, se limitó a decir.

El hombre que abusó fue el sacerdote Fernando Karadima, quien fue declarado culpable de abuso por el Vaticano en 2011.

El escándalo se saldó el 18 de mayo pasado cuando 31 obispos activos y tres obispos retirados anunciaron en un comunicado que habían ofrecido al Papa renunciar por el escándalo tras una cumbre de emergencia de tres días en la Santa Sede para discutir el problema. CNN fue en busca de la víctima y lo entrevistó.

Pero si el portavoz del Vaticano no quiso hablar, noticiacristiana.com no dejó de calificar el comentario de Francisco “muy controvertido”, como en efecto lo fue.

Expresó que con lo que el Papa dijo rompió con más de 2,000 años de enseñanza católica, que considera la homoxesualidad “objetivamente desordenada” y en contradicción con la ley de Dios.

El portal cristiano recordó que la sección 2357 del Catecismo Católico señala: “Basándose en las Sagradas Escrituras, que presenta los actos homosexuales como actos de depravación grave, la tradición siempre ha declarado que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’.

Ellos son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al regalo de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. Bajo ninguna circunstancia pueden ser aprobados”.

Se recuerda que el 23 de julio de 2013, en conferencia de prensa a bordo del avión papal que regresaba de Río de Janeiro a Roma, Francisco declaró a los periodistas: “Si alguien es gay y busca al Señor con buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar?”.

Agregó entonces: “Dime: cuando Dios mira a una persona gay, ¿respalda la existencia de esta persona con amor, o rechaza o condena a esta persona?”.

Tres años después, el 26 de junio de 2016, en otro vuelo y en otra conferencia a miles de pies de altura, cuando retornaba de Armenia a Roma, abordó de nuevo el tema.

Declaró que la Iglesia no tenía derecho a juzgar a estas personas, sino que debería de respetarlas. Fue más allá: “Creo que la Iglesia no sólo debe pedir disculpas… a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres…”.

Todo lo anterior lo traigo a colación porque el lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS) sacó la transexualidad de la lista de enfermedades mentales (e incluyó como trastorno la adicción a los juegos digitales).

Como se lee, en pleno siglo XXI, de tantos descubrimientos y avances científicos, de la era digital, al transexual se le consideraba un enfermo mental.

Ayer, la prensa mundial informó que la OMS publicó una nueva clasificación de enfermedades que debatirá en el seno de su Asamblea General el próximo año. La novedad es que saca la “incongruencia de género” (la transexualidad) de la clasificación de enfermedades mentales y la deja dentro del capítulo de las disfunciones sexuales. O sea, pierde la categoría de transtorno psicológico para quedarse en una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona.

La prensa dijo que la decisión del organismo mundial es considerada por las asociaciones de los afectados clave para intentar la normalización de sus vidas, igual que fue la despatologización de la homosexualidad en 1990. “Con esta decisión se evita dar justificaciones a quienes intentan curar o tratar la transexualidad, lo que supone una agresión para las personas de esta condición y es causa de discriminación y violencia”.

El tema me parece relevante cuando todavía en plena era digital encontramos asomos de oscurantismo y existe mucha hipocresía por parte de algunas comunidades que condenan las diferentes orientaciones y preferencias sexuales cuando muchos de sus miembros las practican, esto es, que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo propio.

La verdad es que el Papa es un líder revolucionario y al menos yo lo admiro por su valentía, por su realismo, por su progresismo, por querer poner a la Iglesia al día, por ir con los nuevos tiempos y por entender, comprender y amar a todos los hijos de Dios, tengan la diversidad sexual que tengan.

En este espacio he comentado en otras ocasiones que tengo conocidos, amigos, hombres y mujeres de diversas tendencias sexuales que son extraordinarios seres humanos y por eso celebro que la máxima autoridad del mundo católico tenga palabras de amor para ellos y que un organismo mundial calificado no los considere más como unos enfermos mentales y acabe la discriminación legal contra ellos.

Estas personas tienen tanto derecho como cualquiera a llevar una vida normal. Bien dijo el Papa, Dios así los hizo, son sus hijos y por eso los ama. Reconforta saber, en estos tiempos de mucha desesperanza, que hay un Papa progresista y que el mundo organizado reconoce cada vez más el derecho a la igualdad de todo ser humano.

Los videojuegos, una enfermedad adictiva

Aparentemente son nocivos y empezaron como un nuevo juego, pero ahora la OMS incluyó ya como una enfermedad los videojuegos que causan adicción.

El Director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de las OMS, Shekhar Saxena, declaró: “Incluimos el desorden de jugar de forma adictiva tras analizar las pocas evidencias que tenemos y tras escuchar a un Comité Científico que sugirió que este nuevo fenómeno se incluyera como una enfermedad que puede y debe ser tratada”.

Aclaró que jugar un videojuego no es nocivo por sí mismo, sino que el problema surge cuando el consumo es abusivo y cambia el comportamiento de la persona.

Sexena alertó: “Si el niño, adolescente o adulto que juega lo hace sin parar y dejar de salir con sus amigos, deja de hacer actividades con sus padres, se aisla, no estudia, no duerme y sólo quiere jugar, esos son signos de alerta de que podría tener un comportamiento adictivo y que tiene que buscar ayuda”. ¡Zas! ¿Cuántos candidatos existen en su familia?

¿Le ha tocado que llama a comer al niño, al adolescente, al joven o al mismo adulto, se sientan, no ven ni lo que les sirven y empiezan a cucharear y les habla usted y parecen zombies porque ni lo ven ni lo oyen y menos lo escuchan? ¿A esos se refiere la OMS? Si es positivo, entonces en la familia, en mi familia ya hay varios enfermos. Quién lo iba a creer.

Y pensar que en México, a partir del próximo 01 de diciembre también viviremos cambios que ahora ni nos imaginamos su magnitud.