En el escenario político electoral del México de estos días prevalece el análisis sobre posibles ganadores basado solo en el dictado de las encuestas, lo cual limita el grado de certeza en las conclusiones a que conducen. Los nervios de los protagonistas están crispados, al grado de expresar subliminales amenazas como las de la señora Polevnski, presidenta de MoReNa: “Que no se atrevan a querer hacer un fraude porque sí se van a encontrar con el diablo… Porque no les vamos a permitir un fraude a ningún precio, no lo vamos a aceptar, entonces ninguna manipulación es aceptable”. O sea, si pierde AMLO es un fraude, entonces sueltan al tigre, o al diablo en este caso. Y en el estado de Veracruz, la fragilidad de las encuestas lo demuestra el que por un lado en una la contiendan la limitan entre el PAN y Morena, y en otra entre el PRI y Morena ¿a cuál creerle? Lo mejor es creerle al voto ciudadano.