Contraesquina Política
Por. Fernando Martínez Plascencia.
Coatzacoalcos, Ver a 12 de junio de 2018

Felipe Calderón: Un traidor que quiso convertirse en otro Salinas de Gortari.
Damara Gómez: Una dirigente sin capacidad.

Cuando la “perra es brava hasta a los de casa muerde”, así dice el dicho. Tal es el caso de Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda, y Desarrollo Social en los tiempos de Felipe Calderón, un gobierno caracterizado por ser el que inició una lucha en contra de los carteles de la droga, sin una estrategia para combatirlos, que hoy tiene sumido a este país en una gran mancha de sangre que abarca y recorre todos los rincones del país, desde ejecuciones entre los distintos grupos delincuenciales con verdadera saña y terror, hasta pasar por encima de las fuerzas federales para socavar las entrañas de las instituciones de gobierno.

Esta lucha sin una verdadera estrategia trajo como consecuencia el crecimiento de células criminales que crecieron por las desarticulaciones de los grandes grupos, que al final resultó peor que los propios cárteles criminales de los grandes capos que tenían o tienen controlado al país, pero, bueno, el caso es que este señor, Ernesto Cordero, hoy senador de la república, denunció a su candidato-porque sigue siendo panista mientras no lo expulsen- Ricardo Anaya ante la PGR para que lo investiguen por el delito de lavado de dinero, y que consideren el video dado a conocer, donde claramente dice el hermano de Manuel Barreiro, presunto socio de Anaya, el teje y maneje de cómo se trianguló y manejó el dinero de la nave industrial que fue a dar a la campaña del candidato del Frente-80 mdp, dice Juan Barreiro-, quien a estas alturas, su candidatura parece desfondada, muerta.

¿Qué necesidad había de esto, es decir, de asestar otra puñalada a su candidato con la denuncia? Es sencillo. Anaya les echó a perder todos sus planes que tenían con el presidente de la república Enrique Peña Nieto. Detrás de esto se encuentra Felipe Calderón, aunque él lo niegue. En política no hay casualidades.

Haber dejado fuera a Margarita Zavala, desdibujó la ruta del plan maquiavélico concebido desde Los Pinos de estos perversos de la política. Un plan que tenía como propósito favorecer al candidato del PRI, y garantizar la permanencia de Felipe Calderón, en la toma de decisiones, quien prácticamente se convertiría en otro Salinas de Gortari. En el 2012, hay que recordar, operó para que EPN llegara a los Pinos.

¿Es justa la lucha que libró Anaya para hacerse de la candidatura? Si. Es la lucha del poder por el poder. Demostró su capacidad política, eso no está en duda, es un tipo inteligente, no necesitó muchos años para abrevar de estos “conocimientos”, tan solo le bastó ser diputado federal, presidente de la mesa directiva de la cámara baja y después ser presidente del PAN nacional, pasando por encima de su “guía” Gustavo Madero.

En política se gana y se pierde, pero FECAL no lo supo entender. Él mismo obstaculizo al ex gobernador y actual senador Ernesto Ruffo, cuando este quiso ser dirigente nacional del PAN y él como presidente le hizo creer que sí, y a la mera hora impuso a César Nava.

“Los carniceros de hoy serán las reses de mañana”, dice por ahí un dicho, y otro más, con la “misma vara que midas serás medido”. El odio entre Anaya y FECAL inició cuando Gustavo Madero llegó en sustitución de César Nava, y ya no lo dejó seguir manipulando al PAN. Pero antes, FECAL había corrido a Manuel Espino. Creo que se le olvido.

La lucha del ex presidente Felipe Calderón contra Ricardo Anaya por haber dejado fuera a su mujer Margarita Zavala no ha terminado, y no descansará hasta después del primero de julio, cuando su derrota sea cantada. Porque, así parece………o no? A menos que en el tercer debate nos depare un gran “escándalo” en contra de AMLO o Meade. Cosa que se duda.

A propósito de odios y traiciones.

La vida de Damara Isabel Gómez Morales, regidora del municipio de Minatitlán y actual dirigente estatal de la Red de Jóvenes Por México, ha sido una verdadera tragedia, empezando desde su casa, donde no le inculcaron valores para conducirse por la vida. El pleito callejero que sostiene, por traidores según “ella”, en contra de sus ex aliados priistas de la Red, por haberse ido a entregar a los brazos y al proyecto del candidato Miguel Ángel Yunes Márquez saca a la luz pública la verdadera naturaleza política de quien piensa que las cosas tienen que ser como ella dice, como si realmente fuera el ejemplo de una buena dirigente que se ha ganado el espacio que hoy ocupa con verdadero trabajo político, cuando todo mundo sabe que no es así, que es producto de pertenecer a las barbies de Javier Duarte de Ochoa, y de la ex delegada nacional del PRI en Veracruz Lorena Martínez, en quien buscó refugio y “calor” político, y quien con inmensa ternura la apapachó y cobijó para llevarla a donde hoy se encuentra. Vaya vaya.

Que ha hecho por su partido doña Damara Isabel Gómez? Nada. En Minatitlán no se sabe que haya hecho algo de beneficio para sus habitantes. De repente apareció, después de aquella repentina y extraña fuga tras la muerte de su padrastro, para ser regidora, pasándole por encima a verdaderos militantes que ni chistaron, su madre Isabel Morales, terminaba también como regidora del PRD, de un cuatrienio que en sus últimos tres años se caracterizó por el robo indiscriminado de los recursos públicos, y cero obras públicas.

Habla de traiciones, pero su madre, Juana Isabel Morales, le corre en las venas la traición para alcanzar sus mezquinas ambiciones, y ella sigue el ejemplo. ¿Hasta cuándo será priista? Hasta que le convenga. Tal como ha sucedido precisamente con sus ex aliados de la Red.

Damara Gómez dice odiar las traiciones, pero Isabel Morales, su madre, siendo síndica del PRI en el triste trienio de Raúl Morales, se vio envuelta en un escándalo de sangre, que terminó con la vida de Javier Gómez Gutiérrez, alias el “Potro”, quien, en un arrebato pasional, traicioneramente le fue quitada la vida. Que cinismo, hoy Isabel, después de varios años, con la insensibilidad que la caracteriza, dice que un Tribunal determinó que fue un suicidio, pero antes tuvo que huir de un hospital, según porque tenía una herida de bala que le disparó el esposo antes de “suicidarse”. Sin embargo, este hecho de sangre nunca ha quedado completamente aclarado, no al menos para el pueblo de Minatitlán, y sus alrededores.

Muchas especulaciones salieron a la luz pública en aquellos tiempos, y en los sótanos del bajo mundo ni se diga, en el café, en el bar, en el restaurant, donde sea, se comentaba que había sido un lío de faldas, que este señor había “abusado” de alguien de la familia, e incluso se llegó a mencionar que Damara había sido objeto de tal ataque, y que por eso, en un arranque de ira, la madre había asesinado al marido, defendiendo la honra de su hija, y luego dijeron que quien había disparado no era la madre sino un empleado y luego que la hija, y tantas cosas más, pero que nos hablan de que estas personas-madre e hija- cargan un pesado lastre de sangre, de mucha infelicidad y desgracia, ante la sed insaciable de poder.

En fin, en aquel tiempo, los medios de comunicación manejaron distintas versiones del caso, sin dejar de mencionar que los encargados de la procuración de justicia, a cargo en ese entonces del subprocurador Tomás Cristóbal Cruz, había recibido instrucciones de Fidel Herrera, la rata negra, de ayudar o proteger a esta señora, cambiando y ocultando algunas pruebas y desde luego, la escena del crimen.

Pablo Pavón Vinales, su compadre, era “jefe político” y poderoso líder sindical de la sección 10, cuando sucedieron estos hechos, así mismo, era diputado federal. Recibió una llamada, la del negro lujurioso, para que ayudara en todo lo que se pudiera a esta señora.

Tras el trágico capítulo de la muerte del “Potro”, se perdió el rastro también de la tal Damara, dejando al aire muchas preguntas. De repente el priismo minatitleco tuvo noticias de semejante figura política, y que estaba en el PRI estatal, codeándose con la barbie consentida de Javier Duarte de Ochoa, Elizabeth Morales, ex alcaldesa de Xalapa, y su club de mujeres de fina estampa, las consentidas del gordo. Ahí se encontraban también Carolina Gudiño, Ainara Rementeria, Corintia Cruz, Leticia Perlasca, Anilu Ingram, Shariffe Osman Flores, “mujeres voluptuosas”, y otras tantas más, mujeres que doblegaron a los poderosos con sus encantos, y tomaban decisiones en las que el gordo ni siquiera tocaba baranda. Fueron la pudrición del gobierno de Duarte. Rapaces, hacían uso de su sexualidad para conseguir sus propósitos. Y la tal Damara?.……..Ahí estaba, justo cuando este grupo de barbies se fortaleció con la llegada de Lorena Martínez. Tal para cual.

Isabel y Damara, grises, sin moral ni principios, son la burla de un pueblo que las observa con desprecio como han hecho de la política su modus vivendi, siempre buscando crear conflictos, tal y como lo acabamos de ver en el cuatrienio que acaba de concluir, donde Isabel Morales, siendo regidora del PRD, protagonizó escándalos sin sentido, de verdad, hasta porque una mosca se metiera a su oficina sin que le avisara, la hacía estallar y mentar madres en contra de ediles, convocando a ruedas de prensa, así de ridícula la tal Isabel, y así de ridícula también la hija que hoy es regidora queriendo espantar con el petate del muerto. “No se la van a acabar”, les dice en un tono amenazante a sus ex aliados de la Red. Representan lo más asqueroso de la política, personas que no tienen moral, pero además son vengativas, y no aceptan las críticas.

La salida de Sandro Francisco Gómez Valdés, ex dirigente estatal, e integrantes de los comités de Coatzacoalcos y Minatitlán es el recibimiento para la tal Damara, que por donde quiera que se le vea no tiene fachas ni capacidad como dirigente.

Pablo Angulo Briceño, dirigente nacional de la Red de Jóvenes por México no quiso ver que había gente con una mayor preparación, con una mejor trayectoria para desempeñar el cargo, y que podía dar mejores resultados, pero bueno, él “no sabía” o no quiso saber qué Damara es detestable en el pueblo, y que tiene un pasado muy oscuro. Vaya ayuda a la campaña de Pepe Yunes.