“El auténtico soñador es el que sueña lo imposible.” – Elsa Triolet.

 

Mientras el Mundial de Futbol “Rusia 2018” acabó con las campañas electorales, al distraer la atención de una sociedad cansada de propuestas, promesas y ofertas políticas de parte de los candidatos y los partidos políticos.

Una frase del futbolista Javier Hernández Balcázar “El Chicharito” parece que realmente funciona, al menos les ha funcionado muy bien en sus dos últimos encuentros.

Todo comenzó con una entrevista que el periodista deportivo, David Faitelson, le realizó a Hernández Balcázar, antes de su debut en el Mundial contra Alemania.

En esta Faitelson le dijo a Chicharito que México no tiene el nivel para ser campeón del mundo, a lo cual el futbolista respondió que “el equipo debe confiar en sus capacidades, tener fe y pensar positivo.”

“¿Por qué no podemos ser Grecia en la Eurocopa? ¿Por qué no podemos ser Leicester de la Premier League? Danos el beneficio, tu opinión no va a cambiar, lo sé”, Chicharito le indicó a Faitelson.

Te guste o no, critique o no, México iba a ir a la Copa del Mundo, “vamos a sacar el mayor provecho posible a pesar de todo, y trataremos de ganar (…) ¡Imaginemos cosas chingonas, carajo! ¿Por qué no podemos ganar?”, sostuvo Chicharito.

Si esa filosofía inyectada a este grupo de jóvenes por su seleccionador nacional, Juan Osorio comienza a resultar positiva, los mexicanos deberíamos comenzar a emplearla del mismo modo, y déjeme le explico por qué.

En un México hastiado de ver como por un lado el gobierno federal pretende a como dé lugar hacer una doble jugada que le reditúe un saldo positivo y sin consecuencia, buscando hacer ganar a José Antonio Meade o ya de “perdis” al mesiánico Andrés Manuel López Obrador, con quienes no habría consecuencias por el descomunal periodo de saqueo y corrupción del erario.

Porque no “imaginar cosas chingonas”.

Supongamos que todos los mexicanos se han comenzado a dar cuenta que el canto de las sirenas que ofrece Morena no es más que el mismo canto que ofreció en su momento el PRI de la década de los 70’s del siglo pasado.

Peor aún, dentro de sus filas, su mesiánico dirigente y candidato único ha pactado con todas las lacras expulsadas de los diversos partidos políticos en su afán de alcanzar el poder por el poder –citarlos por sus nombres verdaderamente da asco-.

Su venta de amor y paz, es sin lugar a duda una especie de alucinógeno con el que pretenden seducir a la población, prometiendo un cambio que es imposible lograr bajo sus argumentos, confirmando nuevamente que en eso de usar la retórica y la demagogia vil y pura son expertos –acabar con la corrupción, la única forma para resolverlo todo-.

El desaire que en el estado se ha comenzado a exhibir para con los actos de dicho partido político –como el ocurrido en el Estadio Luis de la Fuente El Pirata, el pasado sábado-, son la confirmación de lo que por semanas se ha venido especulando.

Morena, es acarreo y una mega operación cibernética con la que pretenden hacer creer a la sociedad de que ellos van en la delantera de todas las encuestas, para que, llegado el momento, desconozcan a todas las instituciones del país por no reconocerles que, en la realidad, nadie en su sano juicio quiere comprar sueños de opio, cargados de resentimiento, odio, confrontación y violencia.

“Imaginemos cosas chingonas.”

Soñemos un país en donde la justicia se cumpla, en donde los delincuentes esos que hoy detentan el poder, o se escudan en el fuero, tarde o temprano sean llevados ante la justicia, en donde lo saqueado sea tarde o temprano reintegrado a la sociedad por la vía jurisdiccional correspondiente.

En donde ni una vez más, se vuelva a timar al ciudadano, con cuentos chinos, como de que las cosas florecerán, y se la pasen echando culpas por todo lo que no han sabido resolver, como ocurre en Xalapa, Minatitlán y Coatzacoalcos a donde gobiernan cabildos emanados de ese instituto político.

Finalmente, “imaginemos cosas chingonas”

Y no olvidemos jamás que 12 años de desorden administrativo, saqueo sistematizado, delincuencia institucional, colusión y entramado de redes de corrupción no se pueden resolver de un día para otro, al menos, siendo sinceros, lo que hoy se vive en Veracruz, es diametralmente opuesto a lo que sucedía bajo otras administraciones estatales.

Podrá usted decirme que la delincuencia continúa y cierto es, pero no deje de lado que dicha problemática es un asunto de orden estructural nacional que 12 años de malos gobiernos estatales ahondaron más, acrecentando la brecha de pobreza, esa que hoy algunos pretenden señalar como la causa de todos los males, pero que en el fondo es consecuencia de las pésimas decisiones gubernamentales.

Hoy “imaginemos cosas chingonas”.

Imaginemos que quienes “no convocan al odio” están ahí, presentando sus propuestas, ofertando cosas positivas por Veracruz, recorriendo su territorio, aglutinando a las personas.

En una de esas el sueño de un joven futbolista haciéndonos “imaginar cosas chingonas” motiva a México, motiva a Veracruz y nos hace ser mejores personas, pero, sobre todo, mejores ciudadanos, comprometidos con su comunidad, con su patria y con toda su gente.

Atrevámonos a soñar…

Al tiempo.

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