Definitivamente, al señor Arturo Bermúdez las cuentas de sus ingresos y egresos no le cuadran, porque siendo Secretario de Seguridad Pública acumuló un cuantioso patrimonio de crecimiento súbito, aunque de origen muy opaco. Alega actividad empresarial, pero solo un negocio de ganancias extraordinarias pudiera explicar  la riqueza acumulada: ranchos, terrenos urbanos por doquier. Ya se sabe del rancho en la región de Naolinco, es una extensa propiedad con instalaciones de lujo, de terrenos en Las Ánimas, de su casa en Texas, y de los recientes “donativos” hechos al gobierno del Estado, ¿de dónde provino el dinero para su adquisición? Obviamente la pregunta es ociosa, sin embargo, la respuesta corre a cargo de su defensa legal, e incluye demostrar que la capacidad para acumular propiedades nada tiene que ver con la acusación de desaparecer seres humanos, porque esa es otra historia.