Resulta muy difícil solidarizarse con Javier Duarte de Ochoa ahora que a través de una carta de Ciro Gómez Leyva trata de convencer de la “austeridad” con la que vive su familia en Londres, en uno de los barrios más caros de esa ciudad. De igual manera cuando expresa “me lastima en el alma” la persecución de que su esposa es objeto, porque jamás se apiadaron de los cientos de enfermos de cáncer y quienes acudían al Sector Salud en busca de cura a sus enfermedades y no encontraban la atención requerida porque los aparatos estaban descompuesto y el desabasto de medicinas era descomunal, todo porque desviaron miles de millones de pesos originalmente destinados al Seguro Popular, para cubrir los efectos de un pésimo gobierno y la compra de propiedades en el país y el en extranjero. Nunca fue Duarte de visita al Cecan, tampoco su esposa, allí sí, en esos pasillos del dolor, a cualquiera se le parte el alma de ver a gente de escasos recursos deambulando para conseguir medicina para sus enfermos.