Es cuasi imposible desligar el ánimo futbolero que priva en el país con la próxima conclusión del proceso electoral cuya consecuencia inherente será un nuevo presidente de la república, la renovación del Congreso federal, nuevos gobernadores en nueve estados de la federación y Congresos locales renovados, entre ellos Veracruz. Ganó México a Alemania, campeón mundial de futbol, no es poca cosa; el triunfo se agranda porque no lo esperábamos gran parte de la población mexicana, así de incierto es un partido de futbol. Pero no podemos equiparar esa competencia con una elección plebiscitaria pues en esta intervienen factores sociales muy ajenos a los de una justa deportiva. De cualquier manera esperamos que en la elección presidencial también gane México, por el bien de los mexicanos.