Opiniones y Comentarios

Julio Ricardo Blanchet Cruz

diariolibertad@nullgmail.com

 

La verdad es que ya se pasan.  Antes nadie podía decir nada en contra del Gobierno, porque ya tenía para rato.  En tiempos del llamado “Padre del Saqueo”, Miguel Alemán Valdez (1900 – 1983) a la escritora y novelista Magdalena Mondragón (1913 – 1989) por cierto la primera mujer en dirigir un periódico en la hoy CDMX, le balearon su casa por publicar un libro intitulado “Los Presidentes me dan risa”…

 

Vale comentar, que en no pocas ocasiones quisieron hacerlo santo.  Ya le había erigido una estatua que corrió la misma suerte que la de Sadam Hussein; a la de Alemán Valdez la derribaron los estudiantes de la UNAM…

Su hijo Miguelito, siguió sus pasos; pero independientemente de que segundas partes nunca son buenas, el caso del vástago que supera al padre no fue lo suyo; aunque ya de por sí superarlo era difícil…

El caso es que, aduciendo la merecida canonización, según ellos, decían que si los narcotraficantes tenían a San Malverde, por qué los corruptos no podían tener un santo que los protegiera de sus fechorías.  No obstante, por falta de quórum todo quedó en buenas intenciones…

Pero regresemos con el tema de la baleada de casa; lo que hasta la fecha se acostumbra.  Lo cierto es el tiroteo dio paso a una anécdota muy poco comentada, pero que la propia Magdalena me confirmó que era cierta…

La valiente coahuilense buscó de inmediato entrevistarse con el entonces Presidente; y a boca de jarro y en público le preguntó:

* ¿“Usted tiene madre señor Presidente?”…

 

*  Por qué me pregunta Usted eso Magdalena, respondió el interpelado -ante lo que debió de haber sido la mirada de asombro y un trago muy gordo de pasar de todos los ahí presentes-. Pero Magdalena me dijo que no se  percató de ello.  Ella iba a lo que iba, y prosiguió…

 

*  Porque yo sí.  Y mi madre vive conmigo en la casa que balearon…

Fin de la anécdota en la que cualquiera puede deducir lo que posteriormente pasó.  Pero aclaremos.  No pasó nada.  Todo se iba a investigar…

El que nos quieran hacer creer que la persecución contra Ricardo Anaya es por decir que Peña Nieto es un corrupto; y que si los jueces así lo determinan, lo metería a la cárcel.  Cuando la deshonestidad ha sido el signo distintivo de esta des-administración, es ya pasarse de la raya…

Y seriamente se puede poner en duda que alguien, excepto Meade, pueda decir que no lo es.  ¡Vaya! Ni el honorable Roy Campos se atrevería a decir que en una encuesta entre mexicanos y extranjeros llevada a cabo por Mito Sky, se determinó que Peña Nieto no es corrupto.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.