Dejados a su naturaleza, los humanos acabarán haciéndolo mal, agrediéndose, luchando por el poder… Frente a esto, no procede intentar cambiar la naturaleza humana, como siempre han buscado los totalitarismos, sino utilizar la propia naturaleza humana para frenarla. Como dijo James Madison, la ambición contrarresta la ambición. De ahí el sistema de contrapoderes. Por supuesto que los líderes pretenden maximizar su poder, pero si los tribunales y los legisladores, aunque no sean ángeles, se les enfrentan, se neutralizan y se previene la dictadura.

Steven Pinker

 

He leído los reportajes de la prensa extranjera y un denominador común en todos, es que los mexicanos estamos enojados y votaremos con el enojo antes que con la razón.

Esa es la visión que tienen en otros países de nosotros como electores, algunos dicen que es una tendencia mundial que llevó a la salida del Reino Unido de la Unión Europea o el mismo fenómeno que le dio los votos suficientes a Trump para ganar la presidencia en los Estados Unidos.

En el Reino Unido, votaron por la nostalgia del imperio que alguna vez fueron y su ego como nación, sobre todo en el electorado de más edad. Y es que piensan que no necesitan a Europa, nunca la han necesitado y suponen que les estorbará en un futuro. Cosa curiosa, los más viejos piensan más en el futuro que los jóvenes.

En el caso de los Estados Unidos, los norteamericanos estaban cansados de la clase política y vieron en un hombre, que casi es una caricatura, el candidato para desquitarse de la democracia, para decirle a su democracia que podían y tenían el poder de elegir al peor entre los peores.

En México, estamos enojados de la corrupción asquerosa que todo toca y a todos embarra, de la inseguridad que nos tiene encerrados con un miedo de muerte en nuestras casas, de la impunidad como privilegio casi constante de nuestros políticos, de los partidos corruptos y sin principios.Estamos tan enojados que no queremos saber quien es el responsable, sino quien nos la paga.

A escasos días de la elección, millones de mexicanos ya saben con quien desquitarse, lo harán con nuestra democracia, la ven como razón de todos los males que nos aquejan, como la responsable de la corrupción y la violencia desquiciada que nos atormenta. Ven en su voto, la posibilidad de desquitarse de todo y demostrarle a la democracia, como lo hicieron nuestros vecinos del norte, que somos capaces de elegir lo peor, lo que más daño le pueda ocasionar.

Con nuestro voto vamos a demostrarle a la democracia que no es perfecta, que añoramos cuando no teníamos que convivir con ella, nuestros políticos limitaban nuestra libertad y éramos felices en un México que recordamos y deseamos desesperadamente.

López Obrador fue el único político que realizó la lectura clara del sentimiento nacional, lo canalizó en un movimiento nostálgico y demagógico, algo como un “Make México Great Again” y dirigió todo su discurso a atacar a la democracia y las instituciones que le dan sentido.

Somos ingenuos, tanto como los millones de norteamericanos que vieron en Trump la respuesta a sus plegarias, parece que no entendemos que justamente la democracia es la que hizo público todos los escándalos de corrupción que antes permanecían cómodamente ocultos, tampoco queremos asumir que la democracia es la única que nos permitirá seguir avanzando poco a poco, a veces desesperadamente lenta, en otras ocasiones, con saltos que cimbran y cambian al país totalmente.

La diferencia, Estados Unidos y el Reino Unido cuentan con una tradición de más de doscientos años de democracia e instituciones envidiablemente sólidas, en México, no.

 

Espero que la selección mexicana en el Mundial siga con sus victorias y nos quite un poco lo enojado.

 

Jorge Flores Martínez

Jorgeflores1mx@nullme.com

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