La defensa de Jesús Mancha, dirigente estatal del PAN por el dirigente nacional del PRD, Jesús Ortega, no causa asombro porque cabe dentro de las circunstancias por las cuales atraviesan los Partidos Políticos en México, particularmente el PRD cuya lucha por su sobrevivencia en la nómina oficial es manifiesta. De cualquier manera ¿qué apoyo “moral” proveniente de un dirigente tan descalificado pudiera ser efectivo? Lo destacable radica en lo paradójico, pues si bien el PRD nació como oposición al PRI-gobierno, en la geometría político-ideológica de México, sus fundadores se ubicaban en el lado diametralmente opuesto al PAN. Pero ahora no es cuestión de romanticismo ideológico sino de seguir mamando del presupuesto público.