Por Diego H. Arazola

Ante su inminente derrota, Ricardo Anaya, candidato a la presidencia de México, cobijado por fracciones del PAN, fracciones del PRD y un tanto de Movimiento Ciudadano, ha pasado a volverse ya un contendiente desesperado pues lleva meses a 20 puntos de distancia del puntero, Andrés Manuel López Obrador, y muy pegado con José Antonio Meade… por el tercer lugar.

Ante este escenario, el candidato del “mazacote”, según describió bien Porfirio Muñoz Ledo a la coalición entre izquierdas y derechas, recurre a prácticas desesperadas, incluso clientelares, para intentar concentrar y contener el voto, pues ni tres debates fueron suficientes para apelar al votante.

Una de estas prácticas, es el reparto de tarjetas plásticas vacías, sin contenidos y sin fondos, bajo la bandera populista de otorgar dinero a los mexicanos, por el simple hecho de ser mexicanos: sí, ahora el PAN que sube impuestos va a regalar dinero, en lugar de fomentar el “libre mercado” (que no es libre, por cierto)

Otra retórica: bajar el precio de las gasolinas, no más gasolinazos… cuando su partido y el mismo candidato probaron y aplaudieron la mal llamada Reforma Energética, y cuyos aliados en el PRD y MC aprobaron posteriormente la liberalización del precio a través del IEPS (también por el aumento en ese impuesto pudiese haber subido el precio de la cerveza, ojo ahí).

La más reciente: entregar la plataforma “incluyente” y “progresista” y “diversa” a la extrema derecha mexicana: el Frente Nacional por la Familia. Esa misma organización de extrema derecha que propone penas morales, públicas y penales a poblaciones de mujeres y de la diversidad sexual. Sí, el PRD y MC se vieron traicionados con las pocas banderas que levantaban de vez en cuando, pues en el congreso de Veracruz el PRD votó a favor de criminalizar a la mujer, y poco se hizo por la agenda de derechos de las y los colectivos, de dotar certezas y autonomías.

Si está de acuerdo con lo anterior, no se preocupe: en los estados ya recurrieron a lo mismo, y pega más cuando trastocan el buen vivir de la gente, usando programas y coaccionando trabajadores. El mal uso del gobierno y sus instituciones a favor de virreyes y mirreyes… mejor sí preocúpese: nosotros los mantenemos.

Afortunadamente, a días de la elección presidencial, se anticipa una derrota estrepitosa para esta coalición electoral que sabe y recuerda a un mal refrito del Pacto por México, y ustedes lo saben: las segundas partes nunca han sido buenas.

Twitter: @DiegoEArrazola