Uno de los motores impulsores de la corrupción es la impunidad de la cual han gozado quienes se enriquecen al amparo de un cargo público, esta es una de las razones fundamentales que hacen más difícil la lucha anticorrupción. El actual gobernador de Veracruz ganó esa condición en 2016 porque ofreció a la población veracruzana meter a la cárcel a los corruptos, en ese propósito contribuyó a la captura e Duarte de Ochoa y la PGR lo encarceló, otros colaboradores de Duarte tienen domicilio permanente en Pacho Viejo, pero no son todos porque algunos parecen gozar de impunidad. Ojala el gobernador Yunes Linares prosiga en ese empeño, y sería alentador que su sucesor, Cuitláhuac García, se pronunciara por continuar la aplicación de la ley contra los culpables de la debacle administrativa y financiera de Veracruz, aún andan afuera muchos.